Jerónimo Bosch (c. 1450‑1516) fue un pintor flamenco de la corriente primitiva, célebre por una iconografía fantástica y una narrativa inagotable. Sus obras, a medio camino entre la Edad Media y el Renacimiento, muestran un mundo aterrador y encantador, entre el paraíso y el infierno, y sirvieron de inspiración a los surrealistas del siglo XX.
Orígenes y fama de Jerónimo Bosch
Los datos biográficos de Jerónimo Bosch, cuyo nombre real era Hieronymus van Aken, son escasos. Nació en una familia numerosa de Nijmegen que se estableció durante tres generaciones en Den Bosch (en neerlandés, ’s‑Hertogenbosch). Su padre, Anthonius van Aken, y su abuelo, Jan van Aken, también fueron pintores.
Bosch adoptó el nombre de su ciudad natal como apellido y, alrededor de 1478, se casó con Aleit Vanden Mervenne, oriunda de la zona. En 1486‑1487 ingresó en la hermandad laica de Notre‑Dame, una asociación religiosa y caritativa dedicada a la Virgen. Gracias a ella accedió a los círculos notables de Bois‑le‑Duc y recibió numerosos encargos, entre ellos el diseño de los vitrales de la iglesia municipal. Su reputación se extendió rápidamente por Europa, llegando a la corte del emperador Maximiliano I y a sus hijos Felipe el Hermoso y Margarita de Austria, así como a mecenas como Enrique de Nassau.
Una pintura alucinatoria y crítica de las pasiones humanas
Las obras de Bosch se caracterizan por referencias a la astrología, el folclore, la brujería, la alquimia, el Anticristo y episodios de la vida de santos ejemplares. Reflejan una constante preocupación por la condenación de las almas al infierno, consecuencia de la locura humana que rechaza la virtud divina. Al mismo tiempo, sus composiciones extravagantes —como el Jardín de las Delicias (Museo del Prado, Madrid)— y sus escenas grupales satíricas —como El Adivino (Museo de Saint‑Germain‑en‑Laye)— revelan un agudo sentido moral y burlesco.
Su técnica personal, conocida como alla prima, consistía en aplicar libremente los motivos sobre un fondo preparado en tonos oscuros (negro, marrón), y demuestra el dominio de los grandes maestros alemanes de grabado, iluminación y miniatura.
Obras principales de Jerónimo Bosch
Ninguna de las obras atribuidas a Bosch está firmada con fecha, y algunos paneles que llevan su firma podrían ser obra de sus seguidores. A finales del siglo XVI su pintura fue muy apreciada y copiada, dando lugar a un renacimiento bosquiano en Amberes, donde trabajaron artistas como Pieter Huys y Pieter Bruegel el Viejo.

Los análisis dendrocronológicos recientes, que datan los paneles mediante los anillos de crecimiento de la madera, han replanteado varias atribuciones. El Jardín de las Delicias (Museo del Prado), antes considerado una obra madura posterior a 1500, ahora se sitúa entre 1480‑1490. Asimismo, se ha demostrado que el Conjurador de Madrid es la cara externa de un tríptico cuyo interior incluye El barco de los locos (París), Allegoría de la gula (New Haven) y La muerte del avaro (National Gallery of Art, Washington). Obras como Cristo cargando la cruz (Museo de Bellas Artes, Gante) y la Crucifixión (Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas) se consideran posteriores, mientras que el Matrimonio de Caná (Museo Boijmans Van Beuningen, Róterdam) ya no se atribuye al maestro, pues data de cincuenta años después de su muerte.
La exposición de 2001 en el museo Boijmans Van Beuningen, que reunió 18 de los 25 paneles de madera atestiguados y 7 de sus 8 dibujos, permitió al público conocer estos nuevos estudios y aportar una visión más clara sobre la personalidad y la obra de Bosch.
Para profundizar
- Jerónimo Bosch, de Roger Van Schoute. 2007.
- El ABC de Jerónimo Bosch, de Roger‑Henri Marijnissen. Flammarion, 2001.
- Jerónimo Bosch: El Jardín de las Delicias, de Hans Belting. Gallimard, 2005.