En una conversación con Nikolas Kosmatopoulos, profesor griego de la American University of Beirut, se revisan los hitos que han moldeado la relación entre palestinos y judíos en los últimos dos siglos. Desde la ocupación napoleónica de Egipto y Siria, pasando por la creación del Estado de Israel y la Guerra de los Seis Días, hasta el papel de la Autoridad Palestina como ejecutora de la ocupación israelí.
Una mirada histórica a la cuestión palestina
El conflicto no comienza en 1948. Sus raíces se remontan a la campaña napoleónica (1798) que, entre otras cosas, planteó la idea de un Estado judío fuera de Europa. En aquel momento el antisemitismo europeo y el auge de los estados‑nación convertían a los judíos en parias, lo que impulsó, en parte, el surgimiento del sionismo como proyecto nacional y colonial.
El nacimiento del sionismo
Desde la década de 1870 surgieron propuestas para ubicar un hogar judío en África, Sudamérica o Palestina. En 1897, el Primer Congreso Sionista en Basilea consolidó la intención de fundar un Estado en Palestina, una zona entonces bajo dominio otomano. Tras la caída del Imperio Otomano, la Liga de Naciones delegó a Gran Bretaña el mandato sobre Palestina.
La Declaración Balfour y su paradoja
En 1917, el ministro británico Arthur Balfour, pese a su antisemitismo, emitió la Declaración que respaldaba un «hogar nacional» judío en Palestina. Muchos sionistas vieron en el antisemitismo europeo un aliado para impulsar la emigración judía.
De la partición a la Nakba
Tras la Segunda Guerra Mundial, la ONU aprobó la Resolución 181 (1947) que proponía dos Estados. Los judíos aceptaron, los árabes rechazaron. En 1948, la creación del Estado de Israel desencadenó la “Nakba”: desplazamiento masivo de población palestina, expulsiones y destrucción de aldeas, tal como describen historiadores como Ilan Pappe.
La ONU, mediante la Resolución 194, estableció el derecho de retorno de los refugiados palestinos, derecho que hasta hoy sigue sin cumplirse.
Los refugiados palestinos y la UNRWA
La ola de desplazados dio origen a los campos de refugiados y a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), modelo para el ACNUR.
La Guerra de los Seis Días (1967)
En 1967, el conflicto se expandió más allá de una disputa árabe‑israelí: fue una confrontación entre colonialismo y movimientos anticoloniales emergentes en el Sur Global. La victoria israelí consolidó el dominio colonial en la región y frustró los intentos de crear un Estado binacional en Palestina.
De la Primera Intifada a Hamas
La Primera Intifada (1987) marcó el fin de la ilusión de que la lucha palestina estaba derrotada. Los Acuerdos de Oslo (1993) reconocieron a Israel, pero dejaron a los palestinos con territorios fragmentados y una promesa vaga de futuro Estado. La Autoridad Palestina (AP) recibió fondos occidentales que, según Kosmatopoulos, la convirtieron en una “contratista” de la ocupación, utilizando a la policía palestina contra su propio pueblo.
Hamas surgió como alternativa incorrupta a la AP, ganó las elecciones de 2006 y, al no ser reconocido por Occidente, quedó aislado y bajo el embargo de Gaza, lo que reforzó su apoyo popular.
Política exterior griega
Según el entrevistado, la política griega ha pasado de la simpatía hacia Yasser Arafat bajo Andreas Papandreou a una alianza estrecha con Israel, motivada más por intereses geopolíticos y la rivalidad con Turquía que por principios de derecho internacional. Esta postura, califica como “naïve” y “peligrosa”, aliena a la población de la región y alimenta tensiones que podrían desbordarse.
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Nikolas Kosmatopoulos es antropólogo social y profesor adjunto de Ciencias Políticas en la American University of Beirut.