Un rey de gustos sencillos
A pesar de su elevado rango, Carlomagno mantenía un estilo de vestir bastante sencillo.
Descripción del atuendo según Eginardo
El secretario del soberano, Eginardo, detalla su indumentaria de la siguiente manera:
«Llevaba el traje nacional de los francos: una camisa y ropa interior de lino, sobre ella una túnica con ribetes de seda y pantalones. Sus piernas estaban atadas con fajas y sus pies cubiertos por zapatos. Protegía hombros y pecho con un jubón de piel de nutria o ratón; llevaba una capa azul y siempre portaba una daga con empuñadura y correaje de oro y plata.
En ocasiones especiales usaba una espada adornada con gemas, reservada para grandes festividades y recepciones de embajadores extranjeros.
En los días de fiesta se cubría con una túnica bordada en oro, sandalias engastadas de gemas, cerraba la capa con una hebilla de oro y lucía un diadema y piedras preciosas; el resto del año su vestimenta era prácticamente la misma que la del pueblo.
Así, el lujo estaba reservado para ceremonias oficiales, fiestas y encuentros diplomáticos, mientras que la sobriedad era la norma cotidiana.