Un gesto de la moda del siglo XVIII‑XIX
En los retratos de Napoleón Bonaparte, es habitual verle con la mano apoyada bajo el chaleco, a la altura del estómago. Este gesto, lejos de ser un síntoma de alguna dolencia, era una pose muy extendida entre la aristocracia y los oficiales de la época.
Durante el siglo XVIII y principios del XIX, colocar la mano dentro del chaleco se consideraba señal de elegancia, compostura y autoridad. Además, facilitaba la postura frente al pintor, evitando que el brazo quedara rígido o incómodo.
Algunas versiones populares sugieren que Napoleón sufría de problemas gástricos que le obligaban a adoptar esa posición, pero la evidencia histórica indica que se trataba simplemente de una costumbre estética.
Así, la imagen más conocida del emperador en la batalla de Waterloo, y muchos otros retratos, reflejan una moda de su tiempo más que una condición médica.
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