Contexto histórico
Durante la década de 1930, el régimen fascista de Benito Mussolini buscaba aumentar la natalidad y, con ello, reforzar el ejército. Una de las medidas más curiosas y represivas fue el impuesto al celibato, que gravaba a los hombres solteros.
¿Cómo funcionaba?
El tributo se aplicaba a los varones entre 25 y 65 años que no estaban casados. La tarifa estaba escalonada según la edad:
- De 25 a 35 años: 70 liras al año (aproximadamente 55 euros actuales).
- De 36 a 65 años: la cuota disminuía progresivamente hasta llegar a 50 liras.
- A partir de los 66 años: estaban exentos.
Objetivos y resultados
El objetivo declarado era incentivar el matrimonio y los nacimientos, reforzando así la población y el reclutamiento militar. Sin embargo, la medida tuvo un impacto limitado y, lejos de generar un auge demográfico, resultó más bien como una carga adicional para los solteros.