Cuidado de la piel en el Antiguo Egipto
Para los egipcios, la cosmetología era tan importante como la arquitectura. Mujeres y hombres buscaban mantener la piel del rostro y del cuerpo suave, firme y luminosa durante el mayor tiempo posible.
¿Cómo combatían los signos del envejecimiento?
El primer paso era contrarrestar las arrugas. Para ello recurrían a la sabiduría de la naturaleza y a la experimentación con hierbas, aceites y resinas, creando mezclas que hoy reconoceríamos como cosméticos sin efectos secundarios.
Ingredientes antiarrugas más populares
- Ceras de diversas procedencias: aportaban una capa protectora que mantenía la hidratación.
- Aceite de moringa: rico en antioxidantes, nutría y revitalizaba la piel.
- Incienso: sus propiedades aromáticas y antinflamatorias ayudaban a mantener la elasticidad.
- Calamus (acónito): planta de pantano conocida por sus efectos reparadores, nutritivos y elasticizantes; su uso persiste en productos herbales actuales.
Los egipcios combinaban estos componentes con otras hierbas y minerales, obteniendo fórmulas eficaces que no producían irritación.
Ver también: Historia de la vestimenta egipcia