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Igo Sym. El traidor polaco más guapo

Igo Sym: del estrellato a la traición

Fue el ídolo de la Varsovia de entreguerras: actor de cine, galán y playboy. Hijo de un polaco y una mujer austriaca, negó a su patria cuando fue juzgado y colaboró con el ocupante nazi. Por traición y cooperación con los alemanes, la Resistencia lo condenó a muerte.

Orígenes y primeros pasos

Karol Sym, su nombre real, nació el 3 de julio de 1896 en Innsbruck, en una familia polaco‑austriaca. Era el segundo de tres hermanos, hijo de Antoni Sym y Julia Sep. Desde niño soñó con el escenario y, tras servir cuatro años en el ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial (llegó a teniente), continuó en la infantería polaca hasta 1921.

Tras abandonar el ejército, trabajó como contable en un banco y luego como empleado de oficina en Varsovia. Sin embargo, el sueldo clerical no bastaba para su estilo de vida, lo que más tarde marcaría su destino.

Su matrimonio con Helena Fałat, hija del pintor y rector de la Academia de Bellas Artes de Cracovia, Julian Fałat, se derrumbó por la falta de dinero. Helena, acostumbrada al lujo, abandonó a Sym, se involucró con el médico Marian Niemczycki y, tras la muerte de su hijo de 9 años, se suicidó.

Inicios en el cine

Sym ingresó a la escuela privada de actuación de Wiktor Biegański y, en 1925, debutó en la película de crimen Vampiros de Varsovia bajo el nombre artístico Igo Sym. El film no le trajo fama ni fortuna, por lo que complementó sus ingresos traduciendo conversaciones entre cineastas polacos, alemanes y austríacos.

Su talento para los idiomas llamó la atención de productores vieneses y firmó con Sascha‑Filmindustrie AG, participando en producciones austriacas junto a figuras como Marlene Dietrich y Lilian Harvey. Aunque ocupaba papeles menores, Sym cultivó la reputación de estrella internacional, incluso regalando a Dietrich una sierra grabada con su nombre (vigente en el museo dedicado a la actriz).

Igo Sym. El traidor polaco más guapo

Después de su etapa en Austria, intentó sin éxito en Berlín, donde su pronunciación del fuerte «r» alemán le limitó a papeles cómicos. Regresó a Varsovia con la ilusión de haber alcanzado la fama extranjera.

El conquistador de mujeres

En los cabaretes de la capital, Sym, sin gran talento dramático, sabía cómo seducir al público femenino. Al final de sus actuaciones invitaba a una admiradora al escenario, lo que le granjeó comparaciones con los grandes actores de la época, como Adolf Dymsza o Mira Zimińska.

Su relación más conocida fue con la cantante Hanka Ordonówna, a quien conoció en el rodaje de Espía enmascarado. La relación, breve pero intensa, terminó cuando Ordonówna volvió a su marido, el conde Michał Tyszkiewicz, quien la perdonó pese a la infidelidad.

Colaboración con los nazis

En la segunda mitad de los años 30, Sym trabajó para la productora alemana UFA. Tras la invasión de Polonia en 1939, se involucró con la administración nazi: traductor, funcionario del ayuntamiento y consejero del gobernador Ludwig Fischer en asuntos artísticos. Supervisó los teatros polaco y alemán en el Teatro de la Ciudad de Varsovia.

Igo Sym. El traidor polaco más guapo

Su presencia en uniforme nazi escandalizó a la comunidad artística. La actriz Lidia Wysocka recordó haberlo visto con un brazalete de la SA, y describió su desconcierto al verlo vestido de soldado.

Se sabía que Sym era espía nazi desde antes de la guerra, disfrutaba de lujos (pieles caras, perfumes, coches) cuya procedencia resultaba sospechosa. Cuando la ocupación comenzó, dejó de ocultar su alianza. En una conversación con Gena Galewska, hija de un diseñador escénico, respondió con indiferencia a su asombro por el brazalete nazi.

El teatro bajo el yugo nazi

Sym organizó espectáculos de entretenimiento masivo, cómicos y revues vulgares, destinados a la propaganda alemana. Dirigió el teatro Komedia y una opereta, obligando a actores polacos a actuar bajo amenaza de represalias.

Igo Sym. El traidor polaco más guapo

Cuando la Gestapo detuvo a Hanka Ordonówna por negarse a actuar en producciones nazis, su marido solicitó la ayuda de Sym. El actor, pese a su posición, se negó a intervenir, probablemente por rencor o para enviar un mensaje a la comunidad artística. Además, comenzó a chantajear a antiguos colegas, amenazándolos de encarcelamiento si no colaboraban en la película de propaganda Regresa a la Patria, aunque él mismo no actuó en ella.

La venganza de la Resistencia

El 7 de marzo de 1941, dos miembros del Ejército de Casa, Roman Rozmiłowski "Silver" y el cabo Wiktor Klimaszewski "Mały", irrumpieron en el apartamento de Sym en la calle Mazowiecka. Al entrar, Sym, vestido con una bata, recibió el disparo que le atravesó el corazón tras escuchar: "¡Son patanes, por Polonia!".

Según el historiador Andrzej Kunert, la orden de asesinar a Sym debió provenir del general Stefan "Grot" Rowecki, comandante del Szare Szeregi y del Ejército de Casa. La acción tenía también un claro objetivo de propaganda: demostrar que la Resistencia seguía activa y capaz de atacar a figuras tan visibles.

Los nazis organizaron un funeral de Estado, cerraron cines y teatros y, en represalia, arrestaron a unos 120 ciudadanos, entre ellos destacados artistas como Stefan Jaracz y Leon Schiller, y ejecutaron a veinte rehenes.

El legado familiar

El hermano mayor de Igo, Ernest Sym, nunca colaboró con los alemanes; al contrario, fue un importante miembro de la Resistencia, suministrando explosivos al Ejército de Casa. El hermano menor, Alfred, emigró a Austria, y los parientes que permanecieron en Polonia prefieren distanciarse de la figura de Igo.