Este genio musical dejó una obra fascinante y una historia de vida y muerte prematura que sigue intrigando. Aunque tradicionalmente se le atribuye la tuberculosis, existen múltiples hipótesis sobre la verdadera causa de su fallecimiento.
Infancia marcada por la enfermedad
Fryderyk nació como el segundo de cuatro hijos (y único varón) de Mikołaj y Tekla Justyna Chopin. Desde pequeño mostró una salud frágil: problemas estomacales al consumir alimentos grasos, pérdida de peso y frecuentes infecciones respiratorias que obstaculizaron su desarrollo.
El médico Kuzemko, especialista en la historia de la enfermedad de Chopin, destaca que el joven compositor seguía una dieta estricta y tratamientos a base de avena con miel y hoja de belladona, los que le permitían mantenerse "bastante sano" siempre que evitara carnes, salsas y sopas.
Los problemas de salud también afectaron a su hermana menor, Emilia, quien sufría tos crónica, asma y hemoptisis. Murió a los 14 años por una hemorragia gastrointestinal, y algunos sospechan que pudo haberle transmitido la tuberculosis a Fryderyk.
El mito del artista consumido
En el siglo XIX la tuberculosis se convirtió en un fenómeno romántico, asociándose a artistas y élites. Se glorificaba la enfermedad como señal de sensibilidad y genialidad, lo que llevó a que jóvenes sanos intentaran imitar sus síntomas bebiendo vinagre y limón o privándose del sueño para lograr un aspecto pálido.
Chopin encajó en este estereotipo: un genio joven, hermoso y enfermo que luchó heroicamente contra una enfermedad que lo consumía prematuramente.
El deterioro progresivo
Durante la década de 1830 Chopin vivió recaídas constantes: resfriados crónicos, cefaleas, laringitis, bronquitis y hemoptisis. Además de la belladona, se automedicaba con opio en azúcar (laudano). A los 28 años medía 1,70 m y pesaba apenas 45 kg.
Su frágil estado de salud influyó en su vida sentimental, provocando la ruptura del compromiso con Maria Wodzińska, cuya familia temía que el futuro del compositor fuera breve.
En 1838 encontró consuelo con George Sand y viajó a Mallorca. El clima adverso, la falta de hospitalidad local y la dieta forzada empeoraron su salud, casi costándole la vida; su regreso a París salvó al pianista.
Altibajos y últimos años
Los veranos en Nohant, la finca de George Sand, ofrecían un respiro físico y creativo. Sin embargo, la relación terminó en escándalo cuando Sand publicó la novela "Lukrecja Floriani", percibida como una caricatura de Chopin.
Posteriormente, aceptó la invitación de su discípula Jane Stirling y visitó Gran Bretaña. A pesar de la cálida acogida, su salud se notaba cada vez más deteriorada. Un testigo de un concierto en Manchester describió a Chopin como "serioamente enfermo, con una técnica débil".
En 1848 volvió a Francia, se sintió cada vez peor y, en junio de 1849, pidió a su hermana Ludwika que lo visitara, sabiendo que podría ser su último encuentro.
¿Qué lo mató?
Chopin falleció el 17 de octubre de 1849 a los 39 años. La autopsia fue realizada por el profesor Jean Cruveilhier, pero los documentos oficiales se perdieron, lo que alimentó diversas teorías.
La hipótesis dominante, basada en testimonios familiares y médicos, señala la tuberculosis. Sin embargo, se han propuesto otras causas: fibrosis quística (planteada por John O'Shea), deficiencia de alfa‑1‑antitripsina (defendida por el Dr. Kuzemko) y trastornos como enfermedad cardíaca adquirida, síndrome de Churg‑Strauss o absceso pulmonar crónico.
La respuesta definitiva llegó del propio corazón de Chopin, conservado en Polonia. En 2014, científicos examinaron el órgano y, pese a su tamaño inusualmente grande y su color blanco, los hallazgos indicaron que la tuberculosis fue la causa directa de su muerte.