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Resacas en la Antigüedad: remedios curiosos y sorprendentes

Resacas en la Antigüedad: remedios curiosos y sorprendentes

Introducción

En la antigüedad cada cultura desarrolló sus propios remedios contra la resaca, algunos tan extraños que hoy nos resultan difíciles de imaginar.

Los romanos y sus extravagancias

Los romanos, famosos por sus banquetes y su afición al vino, a menudo terminaban la noche con una fuerte intoxicación. Para recuperarse rápidamente, el naturalista Plinio el Viejo recomendaba a sus conciudadanos una serie de curas que hoy parecen sacadas de un grimorio.

Entre sus propuestas más singulares estaban los pulmones de cordero asados y los huevos de lechuza macerados en vino durante tres días, considerados una auténtica panacea.

Plinio también señalaba una receta asiria que, según él, había probado su eficacia: ceniza de pico de golondrina picado mezclada con vino y mirra.

El método griego, más sencillo

Los griegos ofrecían una alternativa mucho más accesible. Tras una noche de excesos, recomendaban hidratarse abundantemente con agua y consumir col, creyendo que estos alimentos purificaban el cuerpo y aliviaban los síntomas.


Aunque algunas de estas recetas resultan curiosas, todas reflejan la creatividad de nuestros antepasados para combatir los efectos del exceso de alcohol.

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