Introducción
Eugène Junod, conocido artísticamente como Eugenio Bodó, fue una de las caras más reconocidas del cine polaco antes de la guerra. Actor, cantante, bailarín, director y productor, su imagen aparecía en películas, anuncios y revistas, convirtiéndose en todo un ídolo de estilo.
Carrera estelar
Sus canciones y películas, como «Ya estoy tan frío, bastardo», «Le beso la mano, señora» y «Oh, duerme, amor mío», siguen siendo recordadas. Según Iwona Kienzler en “El destino de los estrellas de la época de entreguerras”, Bodó promocionó marcas como chaquetas Old England, zapatos Kielmann, corbatas Chojnacki y sombreros Młodkowski, y apareció en anuncios de pasta de dientes de cereza, chocolate Wedel y partituras de Gebethner & Wolf.
La guerra y la fuga
Cuando la amenaza de la invasión se cernía sobre Polonia, Bodó, bajo el consejo de su madre, abandonó Varsovia para evitar que sus críticas anti‑alemanas en el cabaret Tip‑Top le costaran la vida. Primero se trasladó a Białystok, donde trabajó brevemente en el Teatro de Miniaturas, y luego, junto a otros actores, se refugió en Lviv, bajo ocupación soviética.

El grupo Tea Jazz
En Lviv formó parte del conjunto Tea Jazz, no solo como intérprete sino también como locutor en giras por ciudades europeas de la URSS. El músico Henryk Wars explicó que el grupo tenía una “doble misión”: además de la actividad artística, servía para salvar vidas, evitar campos de concentración y trasladar a personas a Siberia o a la muerte.
En 1941, tras la invasión alemana a la Unión Soviética, Bodó abandonó Tea Jazz y, a diferencia de sus compañeros, intentó emigrar a Estados Unidos aprovechando su ciudadanía suiza. Sus compañeros intentaron convencerlo de quedarse, pero él estaba decidido a escapar de la vigilancia constante.
La desaparición
El último rastro documentado es una solicitud al Filarmónico de Lviv para ser relevado de sus funciones y un permiso para viajar al extranjero. Mientras esperaba los papeles, se alojó en una casa de Brzuchowice, cerca de Lviv.
Diversas teorías surgieron: algunos sostienen que fue detenido por el NKVD por “traición” y ejecutado en un fosil masivo del cementerio Łyczakowski; otros afirman que fue asesinado en el Jardín Jesuita de Lviv. Ninguna de esas versiones contó con pruebas concluyentes.
La investigación que resolvió el caso
El periodista Stanisław Janicki reavivó el interés en el destino de Bodó a través de su programa televisivo. El historiador Stanisław Niciej, en un artículo para el “Tygodnik Polski” de Londres, publicó una carta del escritor Aleksander Feiner que revelaba la verdad:

“Bodó murió en el campo soviético el 24 de diciembre de 1943 en el Peresylnyj Punkt No. 1, en Bołtinka, cerca de Kotlas, región de Arkhangelsk. La causa fue pellagra y hambre”, escribió Feiner, que había estado allí con su padre, Leon Feiner.
Posteriormente se corrigió la fecha: Bodó falleció el 7 de octubre de 1943. El NKVD lo había condenado a cinco años de trabajos forzados como “elemento socialmente peligroso”.
Conclusión
El brillante talento de Eugenio Bodó quedó truncado por la crueldad del conflicto y la represión soviética. Su legado artístico perdura, pero su trágico final sigue siendo un recordatorio de las sombras que la historia dejó sobre la cultura europea.