El ideal de belleza victoriano
En la Inglaterra del siglo XIX, bajo el largo reinado de la inolvidable Reina Victoria, el canon estético femenino exigía una figura extremadamente delgada, pálida y casi desvaída.
El papel del corsé
Para lograr esa silueta, las mujeres debían poder introducirse en corsés rígidos y muy ajustados, la prenda de moda por excelencia de la época. La necesidad de permanecer lo más esbelta posible estaba directamente vinculada a la capacidad de soportar esas construcciones de madera y acero.
Dietas extremas
Para cumplir con tan exigente estándar, se adoptaron dietas que hoy calificaríamos de depresivas: consumo exclusivo de verduras hervidas, pescado y harina de mala calidad, a menudo en forma de pan viejo y sin levadura. Estas raciones eran escasas en calorías y nutrientes, pero consideradas esenciales para mantener la “silhouette” deseada.
El sacrificio era enorme, pero la presión social hacía que muchas mujeres no estuvieran dispuestas a renunciar a esa figura, considerándola la única vía para ser aceptadas y admiradas.