El 14 de octubre de 1066 se libró la famosa Batalla de Hastings en la colina Senlac, situada cerca del pueblo de Battle, en East Sussex, Inglaterra. Fue el punto culminante de la invasión normanda liderada por Guillermo, duque de Normandía, y marcó el fin del dominio anglosajón.
Contexto
El rey Eduardo el Confesor murió sin dejar heredero directo, lo que desencadenó una crisis sucesoria. Harold Godwinson, poderoso noble anglosajón, fue coronado rey a pesar de las pretensiones de Guillermo de Normandía, quien alegaba que Eduardo le había prometido el trono.
Preludio al enfrentamiento
El 28 de septiembre de 1066 la flota normanda desembarcó en Pevensey, en la costa de Sussex. Mientras tanto, Harold había estado defendiendo el norte contra una invasión noruega y, al enterarse de la llegada de los normandos, marchó rápidamente al sur para detenerlos.
Harold y sus tropas ocuparon una posición defensiva en la cima de la colina Senlac, bloqueando estratégicamente el avance normando hacia Londres.
Desarrollo de la batalla
La mañana del 14 de octubre comenzó con una carga de caballería normanda. Los anglosajones, bajo el mando del rey Harold, formaron una muralla de escudos que resistió los primeros asaltos.
Sin embargo, los normandos combinaron cargas de caballería, retiros fingidos y arquería, desgastando poco a poco la defensa anglosajona. El momento decisivo llegó cuando el rey Harold fue abatido, según la tradición, por una flecha que le alcanzó en el ojo.
Con la muerte de su monarca y las líneas desmoronándose, los anglosajones comenzaron a dispersarse.
Consecuencias
Los normandos lograron la victoria y Guillermo el Conquistador se proclamó rey de Inglaterra, instaurando el dominio normando.
La muerte de Harold consolidó el paso del poder de la monarquía anglosajona a la dinastía normanda. La Batalla de Hastings tuvo repercusiones profundas: introdujo el feudalismo normando, impulsó la construcción de castillos y aumentó la influencia del idioma y la cultura francesa en Inglaterra.
Este punto de inflexión sentó las bases de cambios sociales, políticos y culturales que moldearon la nación durante los siglos venideros.