Anexión por EE. UU.
Los plantadores adinerados de Hawái temían que Estados Unidos anexara el archipiélago. La incorporación a EE. UU. significaba la pérdida de su poder económico y político, pues la nueva autoridad federal habría impuesto leyes, impuestos y regulaciones que limitaban su control sobre las plantaciones de azúcar y piña.
Ante la perspectiva de la anexión, los terratenientes buscaban preservar su influencia mediante alianzas locales y presiones diplomáticas, pero finalmente la soberanía hawaiana fue disuelta en 1898, consolidando el dominio estadounidense sobre la región.