Antecedentes
La Ley Antimonopolio Sherman, aprobada en 1890, respondió al creciente poder de monopolios y trusts en EE. UU. La norma declara ilegal cualquier combinación o conspiración que restrinja el comercio, así como la monopolización o el intento de monopolizar cualquier sector.
Aplicaciones destacadas
Desmantelamiento de Standard Oil. En 1911 la Corte Suprema determinó que Standard Oil era un monopolio y ordenó su división en 34 empresas más pequeñas.
Desintegración de AT&T. Tras una demanda del Departamento de Justicia, en 1984 AT&T aceptó dividirse en siete compañías regionales de Bell, poniendo fin a su dominio del 90 % del mercado de llamadas de larga distancia.
Bloqueo de fusiones. La ley ha impedido numerosas operaciones que hubieran concentrado demasiado poder, como la tentativa de fusión entre Staples y Office Depot en 1998, que habría creado un monopolio en el sector de suministros de oficina.
Impacto y críticas
El marco legal ha fomentado la competencia y protegido a los consumidores de los efectos nocivos de los monopolios. No obstante, algunos críticos sostienen que su redacción es demasiado amplia y que puede obstaculizar prácticas empresariales legítimas.