Antes de los juicios de brujas de Salem, los niños de la comunidad tenían múltiples roles y responsabilidades. Sin embargo, es importante señalar que su estatus era muy distinto al concepto moderno de infancia y derechos infantiles.
Contribuciones al hogar
Desde pequeños, se esperaba que ayudaran con las tareas domésticas, el trabajo en la granja y otras actividades necesarias para la subsistencia familiar.
Educación
La educación formal era limitada; muchos niños recibían instrucción básica en casa o en las llamadas “dame schools”. El énfasis estaba en habilidades prácticas más que en conocimientos académicos extensos.
Instrucción religiosa
La enseñanza religiosa y los principios morales eran fundamentales en su crianza. Las iglesias y las comunidades religiosas influían significativamente en sus creencias y conducta.
Formación moral
Se les exigía obedecer a padres, mayores y autoridades, valorando la buena conducta y los valores morales.
Aporte económico
Algunos niños iniciaban aprendizajes o trabajos remunerados a temprana edad para contribuir al ingreso familiar.
Testigos y testimonios
Podían actuar como testigos en procesos judiciales, incluso en casos de acusaciones de brujería, y sus declaraciones eran tenidas en cuenta.
Acusados de brujería
Durante los juicios de Salem y episodios similares, también fueron objeto de acusaciones, enfrentando interrogatorios y persecuciones al igual que los adultos.
Apoyo emocional
Brindaba compañía y soporte emocional a sus padres y hermanos, especialmente en momentos difíciles.
Aunque desempeñaban estas funciones, los niños seguían siendo considerados subordinados a los adultos; sus intereses y emociones a menudo eran ignorados. La idea de la infancia como una etapa protegida y separada no se consolidó hasta épocas posteriores.