En los últimos momentos de la Segunda Guerra Mundial, Heinrich Himmler, jefe de las SS y uno de los principales artífices del Holocausto, buscó ocultar su identidad para evitar ser detenido y juzgado por sus crímenes. Su estrategia consistió en adoptar un disfraz que le permitiera mezclarse con la población civil.
1. Cambio de nombre
Adoptó la identidad falsa de Heinrich Hitzinger, un nombre que le ayudaría a eludir el reconocimiento por parte de quienes lo buscaban.
2. Alteraciones físicas
Se afeitó el característico bigote y se puso gafas, modificando así rasgos faciales distintivos.
3. Vestimenta civil
Abandonó el uniforme de la SS y se vistió con ropa común, intentando pasar desapercibido entre los civiles.
4. Modificación de comportamiento
Intentó adoptar una postura menos autoritaria y más reservada, evitando cualquier gesto que pudiera delatar su verdadera identidad.
5. Medios de transporte discretos
Optó por usar transporte público y vehículos modestos en lugar de los automóviles oficiales de las SS, reduciendo la posibilidad de llamar la atención.
A pesar de estos intentos, Himmler fue capturado por las fuerzas británicas el 23 de mayo de 1945 en Bremervörde, Alemania. Al ser detenido, se suicidó ingiriendo una cápsula de cianuro que llevaba oculta en la boca, escapando así del juicio por sus atroces actos.