Las primeras acusaciones
Los juicios de brujas de Salem comenzaron en la primavera de 1692 en la colonia de la Bahía de Massachusetts. Las tres mujeres señaladas primero fueron Tituba, Sarah Good y Sarah Osborne.
Tituba
Tituba, una esclava originaria de Barbados, llegó a Salem acompañando a su amo, el ministro Samuel Parris. De raza mestiza, era conocida por contar historias y practicar una forma de magia popular que, en la mentalidad de la época, la convirtió en la principal sospechosa.
Sarah Good
Sarah Good vivía en la indigencia y era frecuentemente rechazada por sus vecinos. Su carácter franco y a veces conflictivo la convirtió en un blanco fácil para los temores colectivos.
Sarah Osborne
Sarah Osborne era una miembro respetada de la iglesia local y gozaba de cierta estabilidad económica. Sin embargo, había participado en disputas legales y conflictos con sus vecinos, lo que alimentó los rumores de brujería contra ella.
Las acusaciones contra estas tres mujeres desataron una ola de histeria que, en los meses siguientes, llegó a involucrar a más de 150 personas y resultó en la ejecución de más de 20 acusados.