Principales problemas de la expedición
Falta de provisiones
La tripulación no contaba con suficiente comida ni suministros para un viaje tan largo. La escasez provocó desnutrición, debilitando a los marineros y haciéndolos más vulnerables a enfermedades.
Icebergs y clima severo
Las aguas del Atlántico Norte eran traicioneras; Cabot se topó con numerosos icebergs y tormentas violentas. Estos peligros complicaron la navegación y aumentaron el riesgo de naufragio.
Territorio desconocido
Cabot navegaba en aguas sin cartografiar y carecía de información sobre la geografía y las condiciones locales, lo que dificultó la planificación y el trazado de la ruta.
Motines
El descontento entre algunos tripulantes, provocado por las penurias y los peligros, derivó en actos de insubordinación que amenazaron la unidad y la disciplina del grupo.
Enfermedades y muertes
Las duras condiciones, la malnutrición y la falta de recursos médicos provocaron brotes de enfermedad. Varios marineros fallecieron, reduciendo aún más la mano de obra y la moral.
Ausencia de comunicación
Cabot no disponía de medios para contactar a sus patrocinadores ni a otras expediciones en Europa, lo que dificultó recibir apoyo o asistencia ante emergencias.
Exploración limitada
El tiempo que pasó en Norteamérica fue breve, impidiéndole realizar exploraciones profundas. Probablemente dejó pasar descubrimientos importantes y la oportunidad de establecer una presencia permanente en el Nuevo Mundo.