Construcción
Materiales: La mayoría de las viviendas se erigían con madera; en zonas urbanas también se utilizaban ladrillo y piedra.
Estructura: El armazón de madera era la norma, predominando el método de “balloon framing”.
Aislamiento: Rara vez se empleaba; en algunos casos se usaba fibra de vidrio o lana mineral en paredes y áticos.
Techos: Predominaban las tejas asfálticas, aunque también se encontraban tejas de madera y pizarra.
Exterior
Revestimiento: La lámina de madera (clapboard) era la más habitual; también se utilizaban tejas de amianto y estuco.
Ventanas: Las ventanas de guillotina simple eran las más comunes, seguidas de las de guillotina doble.
Puertas: Generalmente de madera, aunque en algunos casos se empleaban puertas de metal.
Interior
Distribución: Un pasillo central con habitaciones a ambos lados. Sala, comedor y cocina en la planta baja; dormitorios en el segundo nivel.
Pisos: Predominaban los suelos de madera dura; también se utilizaban linóleo y baldosas.
Paredes y techos: Generalmente enyesados y pintados, aunque en algunos hogares se colocaba papel tapiz.
Calefacción: Estufas de leña o calderas de carbón eran la fuente principal de calor.
Iluminación: Mayormente bombillas eléctricas; en áreas rurales aún se usaban lámparas de queroseno.
Plomería: La mayoría contaba con tuberías interiores, aunque algunas viviendas rurales aún utilizaban letrinas externas.
Electrodomésticos y equipamiento
Refrigeración: Los refrigeradores aún no eran habituales; algunas familias utilizaban hieleras de hielo.
Estufas: La cocina se realizaba sobre estufas de leña; en algunos hogares había estufas a gas o eléctricas.
Lavado: Las lavadoras eran escasas; algunas familias disponían de máquinas de mano accionadas por una manivela.
Radio: El aparato de radio era común y servía para escuchar noticias y programas de entretenimiento.
Conclusión
En 1939 las viviendas eran mucho más simples que las actuales: más pequeñas, con menos comodidades, pero suficientemente confortables y funcionales para la época.