Métodos naturales
Henna
La henna, un tinte vegetal usado desde la antigüedad, era una de las opciones más populares. Dependiendo del tipo de henna y del tiempo que se dejaba actuar, se obtenían tonos rojizos que variaban desde el cobre hasta el burdeos.
Cáscara de nogal
La cáscara del nogal proporcionaba un color marrón oscuro. Se maceraba en agua caliente y se aplicaba sobre el cabello, logrando un tono profundo y duradero.
Té y café
Algunas mujeres recurrían a infusiones de té o café. El té confería un tono castaño claro, mientras que el café producía un marrón más intenso. Estos resultados, sin embargo, eran menos permanentes que los obtenidos con henna o nogal.
Uso de productos domésticos
En ausencia de tintes comerciales, algunas mujeres experimentaban con sustancias químicas caseras. Aunque podían ampliar la gama de colores, estos productos eran a menudo agresivos para la fibra capilar.
Ejemplos incluyen la lejía (sosa cáustica) para aclarar el cabello y el peróxido para blanquearlo. Estos tratamientos podían dañar el pelo y requerían precaución.
Conclusión
Durante la Primera Guerra Mundial las opciones para teñir el cabello eran limitadas. Las mujeres combinaban métodos naturales como la henna y la cáscara de nogal con remedios caseros como el té, el café y algunos productos químicos, adaptándose a la escasez y a la falta de tintes industriales.