Antes de que Adam Smith publicara Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones en 1776, una serie de acontecimientos y corrientes intelectuales sentaron las bases de su obra.
1. Auge del capitalismo y la industrialización
Smith observó la transformación de economías agrícolas tradicionales en sociedades cada vez más industriales y comerciales, proceso que alimentó sus ideas sobre el crecimiento económico y la prosperidad.
2. Mercantilismo y políticas comerciales
En el siglo XVIII predominaba el mercantilismo, que buscaba maximizar exportaciones y minimizar importaciones para acumular riqueza. Smith criticó este enfoque y defendió el libre comercio como medio para mejorar la eficiencia del mercado.
3. Influencias filosóficas de la Ilustración
Los pensadores ilustrados, que valoraban la libertad individual, la razón y la investigación científica, influyeron profundamente en Smith. Su obra intenta aplicar principios científicos al estudio de la economía.
4. Los fisiócratas y el pensamiento económico
Los fisiócratas franceses sostenían que la riqueza provenía principalmente de la agricultura. Smith adoptó su énfasis en la tierra, pero amplió el análisis al reconocer la importancia de la manufactura, el comercio y otras actividades productivas.
5. Riqueza y crecimiento demográfico
Smith examinó la relación entre la acumulación de riqueza y el aumento de la población, señalando que el crecimiento económico podía impulsar el crecimiento demográfico y, a su vez, modificar la asignación de recursos.
6. Trabajo y división del trabajo
Destacó el papel del trabajo en la creación de valor económico y popularizó el concepto de división del trabajo, mostrando cómo la especialización eleva la productividad.
7. Mercado libre y la “mano invisible”
Introdujo la idea de que, al perseguir sus propios intereses, los individuos contribuyen sin querer al bienestar general, como si una “mano invisible” guiara el mercado.
8. Rol del Estado
Abogó por un papel limitado del gobierno, permitiendo que los mercados operen libremente, salvo en casos de fallas del mercado o bienes públicos que requieran intervención.