Introducción
La expresión poner los cuernos, utilizada hoy para señalar una infidelidad, tiene sus raíces en la Edad Media. En este artículo se recogen los datos más relevantes sobre su origen, basados en la investigación de Emiliano Amici y en la publicación original de Pills of History.
El contexto histórico
Todo parte del Imperio Bizantino, concretamente durante el reinado de Andrónico I Comneno (r. 1183‑1185). Andrónico, conocido por su carácter libertino y sus ambiciones políticas, instauró una práctica macabra que acabaría por dar nombre a la expresión.
La costumbre de los cuernos
Para intimidar a sus enemigos y demostrar su poder, Andrónico colgaba en las paredes de los palacios y fortalezas cabezas de ciervo —animales con cuernos prominentes. Los soldados que conquistaron Tesalónica en 1185 observaron este extraño adorno y, al preguntar su significado, recibieron la explicación de que se trataba de “poner los cuernos”.
Difusión del término
La imagen de los cuernos quedó asociada al engaño y la traición, y la expresión se extendió rápidamente, sobre todo en Sicilia, donde se popularizó el vocablo cuckold en inglés para designar al marido engañado.
El destino de Andrónico
Según relata Giovanni Boccaccio en su obra De casibus virorum illustrium, Andrónico fue linchado por la turba, poniendo fin a su breve y sangriento reinado.
Fuentes y lecturas complementarias
Para profundizar en el tema, se recomienda la entrada del blog Sguardo sul Medioevo de Emiliano Amici y el artículo original en Pills of History.