
Contexto histórico
El emperador romano Tiberio (42 a.C. – 37 d.C.) es descrito por las fuentes antiguas como una persona cruel, avara, irritable y proclive a los vicios, entre otras características.
Acusaciones de pedofilia
Según Suetonio, al avanzar en edad el emperador desarrolló un deseo sexual enfermizo hacia niños y niñas, lo que lo llevaba a observar actos sexuales para excitarse.
Esta perversión encaja en la definición de pedofilia, aunque en el caso de Tiberio probablemente coexistían trastornos obsesivos, desinhibición y paranoia.
¿Locura o consciencia?
Tiberio también mostraba signos de locura; surge entonces la pregunta: ¿ese impulso pedófilo formaba parte de una psique compleja o actuó plenamente consciente del daño infligido, incluso a los menores?
Interpretaciones modernas
Algunos estudiosos rechazan la hipótesis de que la “locura” sea un rasgo común a todos los emperadores romanos, entre ellos Gregorio Marón, quien dedicó un libro al análisis del carácter de este controvertido monarca.
Marón destaca la extraña lucidez y el carácter casi científico de ciertas acciones terribles que Tiberio planificó y ejecutó, lo que sugiere una gran capacidad de comprensión y voluntad.
No obstante, reconoce también rasgos de delirio y desequilibrio típicos de una persona que no estaba completamente sana mentalmente.