historia historica

Los cuencos de agua en los banquetes renacentistas: su función y elegancia

Los cuencos de agua en los banquetes renacentistas: su función y elegancia

Los cuencos de agua en los banquetes renacentistas

En los cuadros que representan los fastuosos banquetes del Renacimiento, es imposible no fijarse en los numerosos cuencos llenos de agua que aparecen sobre la mesa.

¿Para qué servían? La respuesta es sencilla: para que los comensales pudieran lavarse las manos entre los platos.

Aunque en gran parte de Europa ya se había extendido el uso de cubiertos, la alta nobleza todavía comía con los dedos, especialmente al probar bocados delicados. Por eso, después de cada servicio, se necesitaba limpiar las manos antes de pasar al siguiente.

Características de los cuencos

En las casas más ricas, estos recipientes no eran simples vasijas de barro. Eran pequeñas obras de arte, normalmente fabricadas en plata pulida o con delicados incrustados, y podían variar en tamaño y peso según la ocasión.

En la larga mesa del banquete solían disponerse varios cuencos a la vez. Para que el agua resultara más agradable, se aromatizaba con esencias y pétalos, siendo la rosa una de las fragancias más populares.

Así, el gesto de sumergir la mano en agua perfumada se convertía en un momento de elegancia y refinamiento, reflejando el gusto por la belleza que caracterizaba al Renacimiento.

Fuente: Pillole di Storia