¿Quiénes fueron los mamertinos?
Tras la caída del tirano agathocles de Siracusa (315‑312 a.C.), una banda de mercenarios de Campania, descendientes de tribus óscicas, quedó sin empleo. Estos soldados, conocidos como los mamertinos (seguidores de Mamers, el dios italiano de la guerra, que los romanos llamaban Marte), se instalaron en Messana (hoy Messina) y, traicionando a la población local, se apoderaron de sus mujeres y bienes.
Desde su nueva base, comenzaron a saquear las ciudades vecinas, obligando a los pueblos a pagar tributo y aprovechando el caos que reinaba en Sicilia. Así, su presencia se convirtió en el detonante que, poco después, provocó la Primera Guerra Púnica entre Roma y Cartago.
El conflicto con Roma
Messana se encuentra en el estrecho que separa Sicilia de la península italiana. En la orilla italiana estaba Regium (actual Reggio), aliada de Roma, que solicitó una guarnición romana contra la amenaza de Pirro. Roma envió a 4.000 hombres bajo el mando de un oficial llamado Decio.
Estos soldados, también de origen óscico, siguieron el ejemplo de sus compañeros mamertinos: asesinaron a la población masculina de la ciudad, se apropiaron de sus propiedades y forzaron a la población a vivir bajo su dominio.
Roma, ocupada en sus guerras contra Pirro y Tarento, no pudo responder de inmediato. No fue sino hasta el 271 a.C. que el ejército romano marchó al sur y sitió Regium.
Castigo a los traidores
Tras una larga campaña, los romanos capturaron a trescientos campanios y los enviaron a Roma, donde fueron públicamente azotados y decapitados en el Foro como ejemplo de la violación de la fides romana. Según una fuente, Decio, ciego, se suicidó antes de su ejecución.
Intervención cartaginesa y caída de los mamertinos
Los mamertinos, sin aliados tras la derrota de Pirro, buscaron apoyo. En el 265 a.C. enviaron emisarios tanto a Roma como a Cartago. Los cartagineses fueron los primeros en responder, enviando una pequeña fuerza bajo el mando de un oficial llamado Aníbal, que tomó la fortaleza de Messana.
El tirano de Siracusa, Hierón I, que había ganado popularidad por sus campañas contra los invasores italianos, se enfrentó a los mamertinos y, entre 268 y 265 a.C., les infligió una derrota decisiva en el río Longano. Ante la presión cartaginesa y la falta de ayuda romana, los mamertinos aceptaron la guarnición cartaginesa.
El control de Messana significaba el dominio del paso más directo hacia Italia, lo que aumentó la influencia cartaginesa en la zona y alimentó la rivalidad con Roma, desencadenando la Primera Guerra Púnica.
Fuentes
Extracto del libro de Adrian Goldsworthy, The Fall of Carthage. A History of the Punic Wars, publicado por Rebis.