Orígenes de la idea
Frank W. Woolworth trabajaba como dependiente en una tienda de abarrotes cuando, un día, observó que se vendían pequeños artículos de bajo costo con márgenes de ganancia muy altos. Esa constatación le hizo percibir una demanda latente de productos económicos pero atractivos.
La primera tienda
Decidió poner en práctica su visión y abrió su primer establecimiento de “cinco y diez centavos” en Lancaster, Pensilvania. El negocio tuvo una acogida inmediata y pronto se expandió a otras ciudades de Estados Unidos.
Características distintivas
Las tiendas Woolworth se diferenciaron de la competencia en varios aspectos:
- Horarios extendidos: permanecían abiertas hasta altas horas, lo que resultaba conveniente para la clase trabajadora.
- Amplio surtido: ofrecían desde alimentos y ropa hasta artículos para el hogar y juguetes.
- Precios bajos: mantenían precios muy competitivos, reforzando su reputación de buen precio.
Legado
El modelo de Woolworth popularizó el concepto de la tienda de “cinco y diez centavos”. A día de hoy, aunque muchas de esas tiendas han desaparecido, el espíritu de ofrecer variedad y precios accesibles sigue vigente en numerosos comercios minoristas.