Durante su reinado (117‑138 d.C.), el emperador Adriano tomó decisiones que algunos contemporáneos y posteriores consideraron polémicas.
1. Persecución de los cristianos
Adriano promulgó leyes que limitaban la difusión del cristianismo y castigaban a quienes profesaban la fe, aunque la persecución no alcanzó la intensidad de la de algunos de sus predecesores.
2. Represión de los judíos
La supresión de la revuelta de Bar Kokhba (132‑136) provocó la destrucción de Jerusalén, el desplazamiento de gran parte de la población judía y la prohibición de prácticas religiosas, lo que redujo notablemente la presencia judía en la provincia.
3. Construcción del Panteón
El magnífico Panteón de Roma, aunque admirado por su arquitectura, fue criticado como un gasto excesivo e innecesario, pues consumió recursos que podrían haberse destinado a obras públicas o al bienestar social.
4. Ausencia prolongada de Roma
Adriano pasó gran parte de su gobierno viajando por el imperio y dirigiendo campañas militares, lo que algunos interpretaron como una negligencia de sus deberes en la capital.
5. Gobierno autoritario
Su estilo de liderazgo fue marcado por decisiones unilaterales, sin consultar al Senado, y una personalidad dominante que alejó a ciertos sectores de la élite romana.
6. Construcción del Muro de Adriano
El muro defensivo en Britania aportó seguridad contra tribus del norte, pero también fue visto como un proyecto costoso y superfluo por algunos críticos.
Es importante señalar que estas opiniones son subjetivas; muchos contemporáneos también elogiaron a Adriano por sus reformas administrativas, su patrocinio a las artes y su política de paz y estabilidad.