Diferencias religiosas
El rey Carlos I era protestante, mientras que Enriqueta María era una católica romana devota. Esta disparidad generó gran preocupación entre los protestantes, temerosos de que la influencia de la reina inclinara a Carlos hacia la restauración del catolicismo en Inglaterra.
Preocupaciones políticas
Enriqueta María era hermana de Luis XIII de Francia, una potencia europea dominante. Muchos temían que la unión atara a Inglaterra a los conflictos políticos y religiosos franceses, poniendo en riesgo la independencia inglesa y pudiendo desencadenar guerras.
Desagrado personal
Se conocía a Enriqueta María por su carácter fuerte y, según algunos contemporáneos, por su arrogancia y tendencia a dominar. Sus roces con la corte y los funcionarios alimentaron el resentimiento contra la reina y el matrimonio.
Implicaciones financieras
El enlace supuso un dote y gastos de mantenimiento considerables, lo que tensionó las arcas del reino. Los críticos acusaron a Carlos de malgastar el dinero del país en su esposa.
Políticas religiosas
La presencia de Enriqueta María se vinculó a los intentos de Carlos I de promover prácticas de alta iglesia y el uso del Libro de Oración Común con tintes católicos, lo que alejó aún más a los protestantes.
Temor a la influencia extranjera
Existía una desconfianza general hacia la intervención extranjera en la política inglesa, especialmente de un país católico como Francia. Muchos creían que la reina ejercía una influencia excesiva sobre las decisiones del rey, socavando la autoridad del Parlamento y la nobleza.
La combinación de estos factores generó una profunda ira y resentimiento que, a la larga, alimentó las tensiones que desembocaron en la Guerra Civil inglesa.