El refugio en el Ánexo Secreto
Durante la ocupación nazi de los Países Bajos, Ana Frank, su familia y otras tres personas se ocultaron en el Ánexo Secreto del edificio donde trabajaba su padre, Otto Frank, en Prinsengracht 263, Ámsterdam. El objetivo era evitar la persecución por ser judíos.
Compañeros de escondite
El grupo estuvo compuesto por la familia Frank, la familia Van Pels (Hermann, Auguste y su hijo Peter) y el dentista Fritz Pfeffer, conocido como “Albert Dussel” en el diario. Durante más de dos años recibieron alimentos, ropa y noticias del exterior gracias a una red de amigos y colegas.
El diario de Ana
En su décimo tercer cumpleaños, Ana recibió un cuaderno que comenzó a llenar con sus reflexiones, miedos y esperanzas. Ese relato íntimo se convertiría en uno de los testimonios más leídos del Holocausto.
La traición y la captura
El 4 de agosto de 1944 el Ánexo fue delatado. La Gestapo arrestó a los ocho ocupantes y los trasladó primero al campamento de tránsito de Westerbork y luego, en septiembre, al campo de concentración de Auschwitz‑Birkenau, en Polonia.
El destino de las hermanas Frank
En enero de 1945, Ana y su hermana Margot fueron trasladadas a Bergen‑Belsen, donde ambas contrajeron tifus. Margot falleció el 1 de febrero y Ana murió pocos días después, el 15 de febrero de 1945.
Legado del diario
Otto Frank, único sobreviviente de la familia, regresó a Ámsterdam después de la guerra y publicó el manuscrito bajo el título “El diario de Ana Frank”. Desde entonces, el libro ha sido traducido a más de 70 idiomas y sigue recordándonos la resistencia del espíritu humano frente al horror del Holocausto.