Una escritura realizada por un notario en la Edad Media.
Introducción
Este artículo, escrito por Mariangela Lavecchia, doctora en Derecho, forma parte de la serie Píldoras de Historia. Puede consultarse en el sitio original.
Notario medieval.
Marco legal moderno
La Ley 89/1913, conocida como “ley notarial”, regula la organización de los notarios y los archivos notariales. En su artículo 1 se define al notario como un funcionario público encargado de recibir documentos, conferirles fe pública, custodiar su depósito y expedir copias, certificados y extractos.
Orígenes italianos
El cargo de notario tiene su origen en Italia, concretamente en la ciudad de Bologna durante la Edad Media. La relación entre notarios, municipios y universidades favoreció el desarrollo de la profesión.
En Bologna se construyó el Palazzo del Notaio, sede de la poderosa corporación notarial, donde se archivaban los documentos redactados por los notarios locales.
Funciones en la Edad Media
A diferencia de la función actual, el notario medieval desempeñaba tareas distintas. En la República Romana, el notarius era el secretario del emperador y de los gobernadores provinciales, tomando notas bajo dictado durante discursos públicos o procesos judiciales.
Fue en el bajo Imperio cuando surgió la figura del tabellio, precursor directo del notario contemporáneo. El tabellio redactaba actos privados, aunque carecía de autoridad pública.
Evolución del oficio
Con el paso de los siglos, el tabellio adquirió reconocimiento oficial y sus funciones se ampliaron hasta convertirse en el notario público que conocemos hoy, con la responsabilidad de garantizar la autenticidad y seguridad jurídica de los documentos.