El trato bajo Thomas Auld
Cuando Thomas Auld, dueño de Frederick, se convirtió en un ferviente metodista, el trato hacia Frederick no mejoró; al contrario, empeoró.
Auld empezó a percibir a Frederick como una amenaza a sus creencias religiosas y, en consecuencia, se volvió más severo y cruel. Lo sometió a castigos físicos severos, lo privó de cualquier oportunidad de educación o progreso y le negó cualquier apoyo.
Este ambiente hostil llevó a Frederick a huir de casa a los 18 años.