Los afroamericanos enfrentaron una discriminación generalizada durante la Segunda Guerra Mundial, tanto en las fuerzas armadas como en la vida civil.
En el ejército
Segregación: Los soldados afroamericanos fueron separados de sus compañeros blancos en todas las ramas del ejército. No se les permitía servir en unidades de combate; en su lugar, se les asignaban roles de apoyo como cocina, limpieza y conducción.
Escasas oportunidades de ascenso: Con frecuencia se les negaban promociones y tenían menos posibilidades de recibir comisiones como oficiales en comparación con los soldados blancos.
Desigualdad salarial: Recibían un sueldo inferior al de los soldados blancos por realizar el mismo trabajo.
Abusos: Sufrían frecuentemente agresiones verbales y físicas por parte de soldados y oficiales blancos.
En el frente interno
Discriminación habitacional: Se les negaba el acceso a viviendas en barrios predominantemente blancos.
Discriminación laboral: Se les rehusaba empleo o se les pagaba salarios más bajos que a los trabajadores blancos por la misma labor.
Discriminación en el transporte: A menudo se les prohibía usar el transporte público o se les obligaba a ocupar asientos segregados.
Linchamientos: Muchos afroamericanos fueron víctimas de linchamientos perpetrados por multitudes blancas.
Esta discriminación reflejaba el racismo estructural presente en la sociedad estadounidense de la época. No fue sino hasta el movimiento por los derechos civiles de los años 50 y 60 que se lograron avances significativos para eliminar estas injusticias.