Una de las estrategias más efectivas para luchar contra la esclavitud es el empoderamiento económico.
Consiste en proporcionar recursos financieros y oportunidades a personas y comunidades vulnerables al riesgo de explotación o que ya se encuentran en situaciones de servidumbre.
Esto incluye el acceso a educación, capacitación laboral, microcréditos y otras formas de asistencia financiera.
Al fomentar el empoderamiento económico, los individuos reducen su vulnerabilidad a la explotación y adquieren mayor control sobre sus propias vidas.