Comercialización de los productos agrícolas
En el Antiguo Egipto, la mayor parte de los agricultores vendía sus cosechas en los mercados locales, a los mercaderes y a los comerciantes de las distintas regiones del país.
Esta actividad formaba parte de la economía interna, donde el grano y otros productos agrícolas cultivados a lo largo del Nilo se utilizaban para satisfacer las necesidades de la población.
Además, existía un intercambio interno entre las distintas provincias: los agricultores de una zona podían transportar su excedente a otra región a cambio de bienes o servicios, reforzando la cohesión económica del reino.