1. Enfermedades
El África tropical estaba plagada de patologías letales para los europeos, como la malaria, la fiebre amarilla y la disentería. Muchos exploradores murieron o quedaron debilitados, lo que impedía la continuidad de sus expediciones.
2. Clima
El intenso calor y la alta humedad, sumados a las lluvias torrenciales de la temporada de monzones, hacían que el viaje fuera extremadamente agotador. Además, los exploradores debían afrontar tormentas de arena y otros fenómenos climáticos adversos.
3. Terreno
Los variados paisajes africanos —desiertos, montañas, selvas densas— presentaban grandes obstáculos. Además, la presencia de fauna peligrosa como leones, elefantes y rinocerontes añadía un riesgo constante.