Tras el asesinato de Julio César el 15 de marzo del 44 a.C., los miembros de la conspiración enfrentaron destinos muy distintos: algunos se suicidaron, otros fueron ejecutados y algunos fueron desterrados. A continuación, se describen los finales más documentados de los principales conspiradores.
Marcus Junius Bruto y Cayo Casio Longino
Después del asesinato, Bruto y Casio huyeron a Grecia para reunir apoyo contra los partidarios de César y el Segundo Triunvirato (Marco Antonio, Octavio y Lépido). Tras la derrota en la batalla de Filipos (42 a.C.), ambos se suicidaron para evitar ser capturados.
Decio Junio Bruto Albino
Inicialmente aliado de Bruto y Casio, Decio cambió de bando y se unió a los triunviros. En el 43 a.C. fue capturado y ejecutado por orden de Marco Antonio.
Servilio Casca
Según la tradición, Casca murió en la batalla de Filipos en 42 a.C.
Trebonio
Mientras ejercía como procónsul en Asia Menor, fue capturado y asesinado en 43 a.C. por Publio Cornelio Dolabela, aliado de los triunviros.
Caesio Bassus
También cayó en la batalla de Filipos en 42 a.C.
Lucio Minucio Basilio
Fue juzgado y condenado a muerte por los triunviros; los detalles exactos de su ejecución no están claros en las fuentes históricas.
En resumen, el destino de los conspiradores varió considerablemente y algunas versiones históricas difieren respecto a los hechos exactos.