La esclavitud de los pueblos indígenas fue una práctica social en América hasta mediados del siglo XIX, cuando comenzó a desaparecer gradualmente.
Aunque nunca se proclamó oficialmente su abolición, su declive se debió principalmente a la colonización, la asimilación cultural, los matrimonios mixtos y la introducción de la esclavitud africana.
Este proceso varió según la región, pero la combinación de políticas coloniales, la evangelización y la presión demográfica redujo significativamente la demanda de mano de obra indígena.