Julio César, figura central de la República romana, acumuló tanto admiradores como enemigos. Sus rivales se dividían entre la lucha política por el poder y las enemistades personales que surgieron a lo largo de su carrera militar y pública.
Rivales políticos
- Pompeyo el Grande: antiguo aliado en el Primer Triunvirato, Pompeyo se volvió contra César cuando la ambición y la popularidad de este último provocaron celos y desconfianza, desencadenando la guerra civil.
- Cayo Catón el Joven: conservador férreo y defensor de la República, consideraba a César una amenaza para las instituciones tradicionales y se opuso rotundamente a sus reformas.
- Marco Junio Bruto: aunque inicialmente cercano a César, fue persuadido por la facción republicana para participar en la conspiración que buscaba eliminar al dictador, temiendo que su poder destruyera la república.
Adversarios personales
- Metelo Escipión: noble adinerado que despreciaba a César tanto en la arena política como en lo personal, caracterizándose por su arrogancia y su abierto desdén.
- Tito Labieno: antiguo lugarteniente y amigo de confianza, abandonó a César para unirse a Pompeyo durante la guerra civil, motivado por rencores y deseos de venganza.
- Marco Junio Bruto Albino: otro cercano a César que se sintió menospreciado en la distribución de honores y cargos; su desilusión lo llevó a sumarse al complot asesino.
Estas enemistades, combinadas con la creciente concentración de poder en manos de César, culminaron en su asesinato el 15 de marzo del 44 a.C., marcando el fin de la República y el inicio de una nueva era en Roma.