Historia de Asia

Civilización babilónica: historia y legado

Introducción

La civilización babilónica surgió en la región de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, al sur de la actual Bagdad, Irak. Su nombre proviene del babilónico Bâbili y del persa antiguo “puerta de Dios”. Desde el siglo XVIII hasta el siglo VI a.C. la ciudad‑estado de Babilonia se consolidó como un importante centro urbano, basado principalmente en la agricultura.

Organización política y administrativa

En la cúspide del poder estaba el rey, monarca absoluto que ejercía funciones legislativas, judiciales y ejecutivas. Le asistían gobernadores y administradores de alto rango, mientras que los alcaldes y los consejos de ancianos gestionaban los asuntos locales de cada una de las doce ciudades que componían el reino.

Legado cultural y científico

Los babilonios adaptaron y transformaron la herencia sumeria, influyendo notablemente en sus vecinos, sobre todo en Asiria, que adoptó gran parte de su cultura. Sus aportaciones se reflejan en la literatura, la astronomía, la geometría de Euclides, la astrología, la heráldica y, por supuesto, en la Biblia.

El Código de Hammurabi

Entre los descubrimientos arqueológicos más valiosos se encuentra el Código de Hammurabi (siglo XVIII a.C.), una colección de leyes inscritas en bloques de arcilla cuneiforme. Junto a otras cartas y documentos, el código ofrece una visión detallada de la estructura social y la organización económica del imperio babilónico.

De Hammurabi a los persas

Tras la muerte de Hammurabi, Babilonia fue conquistada sucesivamente por diversas tribus. No fue hasta alrededor del 600 a.C. cuando volvió a alcanzar su esplendor bajo el dominio de los caldeos. Nebuchadnezzar II (Nabucodonosor) expandió el territorio, reforzó las murallas y construyó templos y palacios decorados con mosaicos de vivos colores.

Los jardines colgantes

Según la tradición, Nebuchadnezzar mandó erigir los famosos Jardines Colgantes para complacer a su esposa. Estos jardines se desarrollaban en terrazas superpuestas que sobresalían de la ciudad, creando un espectáculo de vegetación visible desde cualquier punto.

Conclusión

Con más de 1 200 años de historia, la civilización babilónica dejó una huella profunda en el mundo antiguo, influyendo en hebreos, griegos y en la posteridad.