Historia de Asia

El declive de la poderosa familia Fujiwara y la rebelión de Hirotsugu

Contexto histórico

Durante el periodo Nara, la familia Fujiwara dominó la corte imperial gracias a la alianza con el príncipe Nagaya y al matrimonio de su hija, la emperatriz Kōmyō, con el emperador Shōmu. Sin embargo, una serie de epidemias, entre ellas la viruela de 737, acabó con la vida de los cuatro hermanos Fujiwara que encabezaban el clan, provocando una crisis de poder.

Los cuatro clanes Fujiwara

El apellido Fujiwara había sido concedido a Nakatomi Kamatari; sus descendientes fundaron cuatro ramas principales:

  • Nanke (Maro Takechi)
  • Kita (Fusasaki)
  • Shikike (Umakai)
  • Kyōke (Maro)

De todas ellas, la rama Kita, representada por Fujiwara no Michinaga, sería la más influyente en la política posterior.

El ascenso de Tachibana no Moroe

Con la muerte de los Fujiwara, la familia imperial tomó la delantera. Tachibana no Moroe, primo de la emperatriz Kōmyō, se convirtió en el hombre fuerte de la corte. Aunque estaba emparentado con los Fujiwara —su madre era Michiyo Tachibana, esposa de Fujiwara no Fuhito—, adoptó una postura a menudo contraria a los intereses del clan.

Moroe había estudiado en la dinastía Tang junto a destacados eruditos como Kibi no Makibi y el monje Genbō, quienes introdujeron al Japón conocimientos chinos y budistas. Su cercanía con estos personajes fue percibida por algunos como una amenaza a la hegemonía Fujiwara.

Hirotsugu Fujiwara y la rebelión de 740

Hirotsugu, descendiente de la rama Shikike (hijo de Fujiwara no Umakai), heredó la posición de sus tíos fallecidos. A pesar de su linaje, fue relegado a la provincia de Dazaifu, en Kyushu, mientras Moroe consolidaba su poder en la capital.

En 740, Hirotsugu presentó una queja al emperador Shōmu, acusando a Kibi no Makibi y a Genbō de monopolizar los cargos oficiales y de provocar desastres naturales que afectaban a la población de Kyushu. El emperador interpretó esas palabras como un acto de rebelión y, bajo las órdenes de Moroe, envió un ejército de 17 000 hombres al sur.

La revuelta se desarrolló en la provincia de Buzen, donde las fuerzas de Hirotsugu intentaron detener al contingente imperial. Sin embargo, la rápida respuesta de Shōmu y la superioridad numérica del ejército real aplastaron la insurrección sin que se produjeran combates prolongados.

Interpretaciones y legado

Algunos historiadores consideran que la rebelión de Hirotsugu fue simplemente el resultado de una lucha de poder entre la vieja aristocracia Fujiwara y la nueva facción encabezada por Tachibana no Moroe. Otros, como Atsushi Nittō, señalan que el conflicto estuvo motivado por diferencias en la política exterior y en la gestión militar, en particular la influencia de los enviados a Tang.

El episodio muestra cómo los intentos de reforma y los intereses personales podían desencadenar tensiones graves en el sistema ritsuryō. Además, la rápida supresión de la revuelta consolidó la autoridad del emperador Shōmu y marcó el fin de la etapa de dominio absoluto de los Fujiwara, al menos temporalmente.

En la historiografía contemporánea, la rebelión de Hirotsugu se compara a menudo con otros levantamientos de la época, como el incidente de Soga en el siglo VII, recordándonos que la política japonesa ha sido recurrentemente escenario de enfrentamientos entre facciones poderosas.