Shinsaku Takasugi, líder militar del clan Chōshū, se vio obligado a huir a Kyushu cuando la facción conservadora del clan se alineó con el shogunato. Tras la retirada del ejército shogunal, regresó de inmediato a Chōshū para organizar la resistencia.
El golpe de Estado y la transformación del debate en Chōshū
En junio de 1863, Takasugi fundó la Kiheitai, una unidad de milicia compuesta en su mayoría por campesinos y comerciantes, sin distinción de estatus social. La Kiheitai se convirtió en el motor de la modernización militar de Chōshū y en el principal apoyo a la causa de Takasugi.
En 1865, junto a Kogorō Katsura y otros miembros influyentes, Takasugi recuperó la iniciativa política del clan, desplazando a los conservadores que habían aceptado someterse al shogunato sin luchar.
Tras la derrota de la flota combinada de potencias extranjeras, Takasugi y sus compañeros concluyeron que el antiguo “jōi” (expulsar a los bárbaros) era inviable. Propusieron un nuevo enfoque basado en el debate interno y la modernización, buscando convertir a los samuráis en soldados profesionales equipados con armamento occidental.
Alianza con Satsuma y la influencia británica
Masujiro Ōmura, familiarizado con la tecnología militar occidental, y el carismático Ryōma Sakamoto facilitaron la adquisición de armas británicas para Chōshū bajo la dirección del ingeniero Kameyamashachi. Al mismo tiempo, el dominio de Satsuma, liderado por una facción más radical, empezó a colaborar estrechamente con Chōshū.
Gran Bretaña jugó un papel decisivo en esta transformación. El gobierno británico buscaba expandir sus intereses comerciales creando una coalición de clanes “Yūhan” liderada por Satsuma y Chōshū. Desde 1863, Gran Bretaña organizó la compra de buques de guerra, financió estudios en el extranjero y apoyó la modernización de Satsuma. Además, fomentó intercambios entre Takasugi y los radicales del clan Tosa, difundiendo la idea de una alianza pro‑occidental.
La rivalidad franco‑británica en Japón
Francia, por su parte, respaldó al shogunato. En 1865, el ministro francés Roche firmó un convenio para construir los astilleros de Yokosuka y, en 1867, estableció un centro de entrenamiento militar en Yokohama, enviando asesores franceses para reforzar la reforma militar del bakufu.
El último shogún, Yoshinobu Tokugawa, aceptó la asistencia francesa y siguió recibiendo consejo en política exterior. Este enfrentamiento entre británicos y franceses se inscribe dentro de la competencia colonial europea del siglo XIX, convirtiendo la crisis del final del shogunato Tokugawa en una especie de guerra por poderes.
La cuestión de la apertura del puerto de Hyōgo
En medio de esta pugna internacional, Saigō Takamori, líder de Satsuma y estrecho colaborador de diplomáticos británicos, solicitó la apertura del puerto de Hyōgo, que había sido bloqueado por la oposición del emperador Kōmei. Saigō propuso que la apertura fuera gestionada por los señores “Yūhan”.
No obstante, el 15.º shogún Yoshinobu consiguió un mandato imperial directo, demostrando que el shogunato aún tenía iniciativa diplomática. Ante esta victoria, Satsuma se vio obligada a abandonar la estrategia de presión política y a recurrir al uso de la fuerza para imponer sus objetivos.