En la década de 1540 la provincia de Mino estaba bajo el dominio de la familia Saitō. Tras la muerte de Saitō Dosan y la rebelión de su hijo Yoshitatsu, Oda Nobunaga aprovechó la oportunidad y, en 1567, conquistó el castillo de Inabayama, renombrándolo como Gifu. Con este triunfo, Nobunaga empezó a implementar una serie de reformas cuyo fin era unificar y modernizar el país bajo el principio de Tenka Fubu (unificar el imperio).
Reformas clave de Nobunaga
Entre las medidas más trascendentales se encuentran:
- Separación de guerreros y agricultura: los samuráis dejaron de trabajar la tierra, lo que obligó a los comerciantes a abastecer sus necesidades.
- Rakuichi Rakuza (mercado libre y comercio libre): eliminación de monopolios y de restricciones al comercio.
¿En qué consistía el Rakuichi Rakuza?
Para que los comerciantes pudieran prosperar, Nobunaga adoptó tres acciones concretas:
- Conceder tierras de forma gratuita a los mercaderes que se establecieran en la ciudad‑castillo, eximiéndolos de tributos anuales.
- Permitir la libre competencia entre ellos, lo que hoy podríamos describir como una deregulación del mercado.
- Financiar la mejora urbana de Gifu con recursos del clan, creando infraestructuras que facilitaban el intercambio.
Esta política rompió los intereses creados de los gremios tradicionales y abrió el camino a un comercio más dinámico y a la circulación de mercancías sin trabas.
Impacto económico y cultural
El padre de Nobunaga, Oda Nobuhide, ya había mostrado una visión económica al desarrollar la ciudad comercial de Tsushima. Nobunaga amplió esa visión: introdujo una política monetaria que favorecía la circulación del dinero “bueno” y expulsaba el “malo”, y fomentó el contacto con misioneros cristianos, lo que impulsó intercambios internacionales y la llegada de ideas extranjeras.
El impulso al comercio también favoreció la difusión de la cultura del té, la cerámica y otras artes que dieron origen a la llamada Cultura Azuchi, precursora de la Cultura Momoyama de Toyotomi Hideyoshi.
Legado del Rakuichi Rakuza
Al eliminar los monopolios y garantizar la libre competencia, el Rakuichi Rakuza sentó las bases de una economía más abierta y flexible, que facilitó la unificación de Japón y preparó el terreno para la modernización que seguiría bajo los sucesores de Nobunaga.