Ante la pérdida de autoridad del shogunato Tokugawa, Eiichi Shibusawa percibió una grave crisis para Japón. Convencido de que la violencia no sería suficiente para salvar al país, ideó un plan que incluía la quema del castillo de Takasaki y la toma de Yokohama, pero lo abandonó por consideraciones estratégicas.
Tras ser descubierto por el shogunato, Shibusawa y su aliado Kisaku se convirtieron en fugitivos. En ese momento, Enshiro Hiraoka, un alto funcionario de la familia Hitotsubashi, les ofreció refugio y les invitó a servir a la casa Hitotsubashi, que jugaba un papel central en la política del shogunato.
Del activismo revolucionario al servicio de Hitotsubashi
Inicialmente reacios, Shibusawa y Kisaku aceptaron la propuesta porque compartían la convicción de «ponerse de pie y ayudar a la nación». Así, dejaron de ser terroristas contra el shogunato y se incorporaron como oficiales al servicio de Hitotsubashi.
Primer encuentro con Tokugawa Yoshinobu
Shibusawa pidió una audiencia directa con el joven príncipe Yoshinobu Tokugawa. Gracias a la intervención de Hiraoka, logró encontrarse con él mientras cabalgaban juntos durante el día. En esa breve conversación, Shibusawa expresó la necesidad de «reconstruir el shogunato». Aunque Yoshinobu no dio una respuesta clara, la impresión que causó en él fue suficiente para que la familia Hitotsubashi lo recordara.
Funciones y primeras iniciativas
Como oficial, Shibusawa se encargó de la gestión de la puerta de la casa y de la relación con externos. Fue responsable del reclutamiento, logrando contratar a unas 50 personas, mayormente de su tierra natal, dispuestas a servir a Hitotsubashi.
Su filosofía era clara: «Quien quiera actuar en el mundo debe ganarse la confianza antes que buscar el capital». Por ello, se ganó la confianza de sus superiores y empezó a proponer mejoras.
Fortalecimiento de la defensa de Hitotsubashi
Detectó la falta de tropas para proteger Kioto y propuso reclutar a campesinos para formar un cuerpo de infantería. Logró reunir a más de 450 voluntarios, demostrando su capacidad de organización.
Jefe del departamento de finanzas (Kanjo‑kumig)
Al no sentirse cómodo en el ámbito militar, Shibusawa solicitó a Yoshinobu un puesto que se ajustara a sus habilidades. Fue nombrado jefe de finanzas, responsable de la política fiscal de la casa.
Propuso tres pilares para aumentar los ingresos:
- Mejorar la venta de arroz, vendiéndolo a cervecerías a precios superiores al del mercado.
- Fundar una fábrica de nitrato (niter) en Bichu, materia prima esencial para la pólvora.
- Crear un sistema de venta de algodón de Banshu, introduciendo los clan bills (billetes de la casa) como medio de pago.
Estas medidas impulsaron la economía de Hitotsubashi y demostraron la visión empresarial de Shibusawa.
Reformas financieras concretas
1. Venta de arroz: cambió el comprador tradicional por cervecerías, obteniendo precios más altos.
2. Fábrica de nitrato: aprovechó el abundante niter de la región para abastecer la creciente demanda de pólvora y fertilizantes.
3. Comercio de algodón: estableció una ruta de venta a Osaka y utilizó los clan bills para facilitar las transacciones, superando la desconfianza habitual de estos billetes.
El éxito de los clan bills permitió emitir más de 30 000 unidades, creando un flujo de efectivo que financió tanto la producción local como la comercialización en Osaka.
Transición del shogunato y nuevo horizonte
Después de tres años de servicio, el shogunato entró en una fase crítica: el shogún Iemochi falleció y Tokugawa Yoshinobu fue nombrado el 15.º shogún. Shibusawa, ahora un bajo funcionario del nuevo shogun, vio cómo la estructura política se desmoronaba.
En medio de la inestabilidad, recibió una invitación para representar a Japón en la Exposición Universal de París, propuesta directamente por el propio Yoshinobu. Decidió aceptar, viendo la oportunidad de abrir nuevos caminos para el país.