Historia de Asia

Soji Okita: el apuesto capitán del Shinsengumi que siguió luchando contra la enfermedad

Soji Okita: el apuesto capitán del Shinsengumi que siguió luchando contra la enfermedad

Si te interesa el Shinsengumi, probablemente no conozcas a Soji Okita. Aun así, su figura parece haber capturado la imaginación, sobre todo entre el público femenino.

Un prodigio de la espada desde la infancia

Soji Okita: el apuesto capitán del Shinsengumi que siguió luchando contra la enfermedad Nació en 1842 (algunos fuentes indican 1844) en el barrio de Nishi‑Azabu, Edo. Quedó huérfano de padre y madre y quedó al cuidado de su hermana mayor, Mitsu.

A los 9 años ingresó como uchideshi (aprendiz interno) en el dojo de la escuela Tennen Rishin‑ryū, ubicada en lo que hoy es Shinjuku, después de vencer a adultos en duelos de espada. No es fácil imaginar a un niño de esa edad superando a adultos.

Más tarde se convirtió en compañero de entrenamiento de futuros líderes del Shinsengumi: Isami Kondo y Hijikata Toshizō, con quienes compartía el mismo salón de práctica. La diferencia de edad entre Okita y Kondo o Hijikata era de aproximadamente diez años.

A los 12 años ya participaba en combates de espada y, en su adolescencia temprana, se hizo cargo de la guardia del salón de entrenamiento. Según Nagakura Shinpachi, segundo capitán del Shinsengumi, "incluso Hijikata habría parecido un niño si se comparara con Okita".

Actividad en el Shinsengumi

Soji Okita: el apuesto capitán del Shinsengumi que siguió luchando contra la enfermedad

El incidente de Ikedaya

Alrededor de los 20 años, Okita acompañó al shogun en su traslado de Edo a Kioto. Un año después, se fundó el Shinsengumi para mantener el orden en la capital, y Okita fue nombrado capitán del destacado "Ichiban‑gumi", la unidad encargada de las misiones más críticas.

En esa época se produjeron varios asesinatos de oficiales del gobierno, entre ellos el del líder Serizawa Kamo. La espada de Okita quedó marcada con la sangre del asesino en la residencia de los Yagi.

Un año más tarde, a los 22 años, ocurrió el famoso incidente de Ikedaya. Con solo cuatro hombres, Okita y sus compañeros enfrentaron a más de veinte enemigos. Durante la pelea se dice que sufrió hemoptisis, atribuida a la tuberculosis que padecía, aunque algunos relatos sugieren que pudo haber sido un golpe de calor. La imagen del joven guapo sangrando en el campo de batalla se convirtió en parte de su leyenda.

Escape de Yamanami Keisuke

Soji Okita: el apuesto capitán del Shinsengumi que siguió luchando contra la enfermedad

Seis meses después, Yamanami Keisuke, uno de los oficiales del Shinsengumi que había llegado a ser como un hermano para Okita, intentó huir. La orden del grupo era el seppuku para quien abandonara la organización, por lo que Okita fue enviado a perseguirlo.

Tras una larga persecución, Yamanami fue capturado y, al llegar a Kioto, se vio obligado a cometer seppuku. Okita, consternado, vivió ese episodio como el más triste de la historia del Shinsengumi, y a partir de entonces su presencia en el frente se redujo debido al deterioro de su salud.

Lucha contra la enfermedad

Con la caída del shogunato y el inicio de la era Meiji, el Shinsengumi se enfrentó al ejército imperial en la batalla de Toba‑Fushimi (Kioto). Okita, gravemente enfermo, fue enviado a Osaka y posteriormente a Sendagaya para recibir tratamiento bajo la supervisión de un médico del antiguo régimen.

Después de la derrota, el grupo regresó a Edo por mar. En la siguiente campaña, la batalla de Kōshū‑Katsunuma (Yamanashi), Okita tuvo que abandonar el frente por su condición.

Isami Kondo, su amigo de la infancia, fue capturado y decapitado. Okita desconoció la noticia hasta poco antes de su propia muerte, preguntando por el destino de su líder. Dos meses después, a los 25 (o 27) años, Okita falleció. Su tumba se encuentra en el cementerio de Roppongi.

Anécdotas de Soji Okita

¿Realmente era tan guapo?

En la mayoría de los relatos, Okita es descrito como un joven de rostro delicado, piel clara y figura esbelta, lo que explica su popularidad. Sin embargo, no existe ninguna fotografía de él; la imagen del "bishōnen" proviene de testimonios posteriores y de la idealización de los seguidores.

Algunas descripciones lo presentan como de rostro alargado, piel morena, con cierta escoliosis y una estatura por encima de la media. En algunos listados de los "cinco hombres hermosos" del Shinsengumi, Okita no siempre aparece.

Actitud en el combate

Okita solía decir: "Si el sable se daña, usa la hoja; si la hoja se daña, usa la vaina; si la vaina se daña, lucha con las manos. En el campo de batalla no hay tiempo para esperar". Estas palabras reflejan su rigor y determinación.

Su técnica característica era el "ataque de tres fases", una serie de tres estocadas ejecutadas en un abrir y cerrar de ojos, tan rápida que los oponentes apenas percibían el sonido de sus pasos.

Se cuenta que, una noche, mientras descansaba en su habitación de Edo, intentó cortar un gato negro que apareció en el jardín, pero exclamó: "¡No puedo hacerlo!". La anécdota muestra su sentido del honor y su aversión a dañar animales inocentes.

Conclusión

¿Se le describe como guapo porque las historias lo hacen más atractivo, o su belleza real inspiró esas narrativas? Sea cual sea la razón, el carisma de Okita ha perdurado, y su legado sigue vivo más allá de su apariencia.

En definitiva, Soji Okita sigue siendo una figura fascinante del Shinsengumi, tanto por su destreza con la espada como por la trágica lucha contra la enfermedad.