1951 – Se celebra la Conferencia de Paz de San Francisco, donde se firman tanto el Tratado de Paz de San Francisco como el Tratado de Seguridad Japón‑EE. UU.
El artículo 6 del tratado de seguridad establece que, «para la seguridad de Japón y la paz en el Lejano Oriente, los EE. UU. podrán usar instalaciones y áreas en territorio japonés». La intención de Washington, en plena Guerra Fría, era crear un muro contra el comunismo (URSS, Corea del Norte y China).
Principales bases estadounidenses en Japón
- Kadena Air Base (Okinawa)
- Yokota Air Base (Tokio)
- Atsugi (Kanagawa)
- Yokosuka (Kanagawa)
- Iruma (Saitama)
- Misawa (Aomori)
- Iwakuni (Yamaguchi)
- Sasebo (Nagasaki)
Sin embargo, aproximadamente el 75 % del área total de las bases estadounidenses en Japón está en Okinawa. Allí predominan los Marines, unidades de despliegue rápido que pueden actuar de inmediato en caso de conflicto.
En 2009 había 36 000 militares estadounidenses en Japón; el 60 % de ellos estaban estacionados en Okinawa.
¿Por qué se concentran en Okinawa?
La respuesta se remonta a la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Tras la ocupación, EE. UU. confiscó tierras, destruyó aldeas y construyó instalaciones militares sin consultar a la población local. Aunque en 1952 Japón recuperó la soberanía, Okinawa siguió bajo administración estadounidense hasta su devolución en 1972.
Durante la Guerra Fría, Okinawa se convirtió en una posición estratégica: desde sus pistas se podía observar el Pacífico, el Oriente Medio y Europa del Este. La isla sirvió de plataforma logística en la Guerra de Corea, la Guerra de Vietnam y la Guerra del Golfo.
Hoy, con la creciente presencia naval china y la actividad militar rusa, Washington sigue considerando a Okinawa una base clave para proyectar poder en Asia‑Pacífico.
Costos de estacionamiento (Presupuesto de Compasión)
En el ejercicio fiscal 2019, el costo de mantener a las fuerzas estadounidenses en Japón ascendió a 1 974 mil millones de yenes. Aunque, según el Status of Forces Agreement (SOFA), los EE. UU. asumen la mayor parte, Japón ha asumido algunos gastos desde 1978, como construcción de infraestructuras, servicios públicos, comunicaciones y salarios de trabajadores locales.
Privilegios bajo el SOFA
- Detención de sospechosos por parte de EE. UU. mientras se lleva a cabo la investigación, salvo que la policía japonesa los arrestara fuera de la base.
- Exención de impuestos en comercios dentro de la base.
- Exención de la normativa de aviación civil (vuelos de baja altura y nocturnos).
- Exención de peajes y de la tarifa de recepción de NHK.
- No se requiere pasaporte para entrar a la zona de la base.
Los vehículos de militares llevan una placa con la letra “Y”, lo que les otorga inmunidad frente a multas de tráfico y, según la percepción local, a una mayor tolerancia en caso de accidentes.
Problemas que genera la presencia militar en Okinawa
- Miedo a accidentes aéreos.
- Ruido y vibraciones constantes.
- Delitos cometidos por personal militar.
- Olores y contaminación ambiental derivados de la operación de aeropuertos y de la construcción de instalaciones.
Historia de los conflictos sobre la base
Hasta 1972, gran parte del territorio de Okinawa fue expropiado para crear bases. Tras la devolución, se prometió que la presencia militar se equipararía a la del resto de Japón, pero la realidad mantuvo el gran enclave en la isla.
El caso más emblemático fue el asalto a una menor en 1995, que provocó protestas masivas y la apertura de negociaciones para revisar el tratado de seguridad y el SOFA.
En respuesta, se creó el Comité de Acción Especial Japón‑EE. UU. (SACO), que acordó devolver el 5 000 ha (21 %) del terreno militar en los próximos 5‑12 años y revisar la legislación de uso de tierras.
Uso forzoso de tierras
Más de 33 000 propietarios reciben rentas anuales de aproximadamente 78,3 mil millones de yenes. La Ley de Medidas Especiales para Tierras de Fuerzas Estacionadas, modificada en 1997, permite al gobierno nacional obligar al uso de terrenos aun cuando los propietarios se opongan, mediante decisiones del Comité de Expropiación de Okinawa.
El caso de la base de Futenma
Ubicada en el centro de la ciudad de Ginowan, la base ocupa el 25 % del territorio municipal, generando ruido, contaminación y riesgo de accidentes. En abril de 1996 se acordó su devolución dentro de 5‑7 años, condicionada a la construcción de una base alternativa en el distrito de Henoko (cerca del Campamento Schwab).
El proyecto sigue pendiente y constituye uno de los principales focos de protesta.
Conclusión
La concentración de bases en Okinawa responde a razones históricas y estratégicas, pero genera tensiones económicas, sociales y medioambientales. Mientras la geopolítica del Indo‑Pacífico mantenga a EE. UU. interesada en la isla, el debate sobre la reducción o reubicación de las instalaciones continuará.