Historia de Asia

El Seikanron activo y la expansión exterior de Japón

En los primeros años de la era Meiji, Japón se vio inmerso en una época imperialista en la que las potencias occidentales buscaban la colonización. El gobierno Meiji adoptó una política exterior agresiva, similar a la de los países occidentales, para afirmar su posición en Asia.

Frontera norte‑sur confirmada

Para ser reconocido internacionalmente como un Estado soberano, el gobierno apresuró la definición de sus fronteras.

En primer lugar, se decidió incorporar el Reino de Ryukyu al territorio japonés. Aunque la abolición del feudalismo había concluido, en 1872 se estableció formalmente el dominio de Ryukyu. El Reino de Ryukyu había sido una potencia comercial en el sudeste asiático; durante el periodo Edo nominalmente era un vasallo de la dinastía Qing, pero en la práctica estaba bajo la influencia del Dominio de Satsuma.

El estatus de Ryukyu era ambiguo con respecto a China, pero tras el asesinato de un pescador ryukyuano en Taiwán, el gobierno japonés desplegó tropas en Taiwán en 1874. La dinastía Qing aceptó que esta intervención era una justicia japonesa para proteger a los ryukyuanos, que consideraba su propio pueblo.

Mientras tanto, el rey de Ryukyu continuó tributando a la dinastía Qing. En 1879, el gobierno japonés respondió enviando tropas y policías a Ryukyu, abolió el dominio ryukyuano y creó la Prefectura de Okinawa (el llamado Ryukyu Disposition).

En 1876, las Islas Ogasawara, cuya soberanía era incierta, fueron incorporadas al Ministerio del Interior.

Por otro lado, las negociaciones sobre la frontera norte con Rusia, un tema pendiente desde el fin del periodo Edo, continuaron. El Tratado de Shimoda de 1854 había fijado el límite en las Islas Kuriles y había dejado la soberanía de Sajalín compartida. Japón, incapaz de administrar Sajalín, la abandonó, mientras que Rusia reforzó su presencia como base para su política de expansión sur.

En 1875, mediante el Tratado de intercambio de Sajalín‑Kuriles, Japón cedió Sajalín a Rusia a cambio de la totalidad de las Islas Kuriles y centró sus esfuerzos en el desarrollo de Hokkaido.

Expansión exterior de Japón y el Seikanron

Con la frontera norte‑sur ya definida, Japón buscó establecer relaciones con los países del continente oriental.

Durante el periodo Edo no existía un tratado oficial con la dinastía Qing. Tras la apertura del país, el comercio con China creció, pero también surgieron tensiones.

En 1870, Japón inició negociaciones para un tratado con China y, al año siguiente, firmó el Tratado de Amistad y Comercio Japón‑China. Este fue el primer tratado de igualdad que Japón buscó, ya que aún estaba sujeto a tratados desiguales con las potencias occidentales. Sin embargo, había un descontento interno porque muchos deseaban un tratado que favoreciera más a Japón.

En cuanto a Corea, las relaciones habían sido escasas desde 1811. En 1868 el gobierno japonés propuso un tratado, que fue rechazado por Corea. El debate interno impulsó la corriente del Seikanron, que abogaba por abrir Corea por la fuerza.

El Seikanron no logró una invasión inmediata, pero en 1875 ocurrió el Incidente de la Isla Ganghwa, cuando un buque japonés realizaba un reconocimiento costero y fue bombardeado por fuerzas coreanas. Japón utilizó el episodio como pretexto y forzó la firma del Tratado de Amistad Japón‑Corea.

El tratado concedía la apertura de Busan, exenciones arancelarias y, sobre todo, la extraterritorialidad para los japoneses, constituyéndose en un tratado desigual que favorecía enormemente a Japón y le proporcionó un punto de apoyo para futuras incursiones en el continente.