Historia de Asia

Elementos clave de la civilización del Valle del Indo

Introducción

La civilización Harappa, una de las primeras civilizaciones de valle fluvial del mundo, se desarrolló a orillas de los ríos Indo y Ghaggar (antiguo Saraswati). Tras la época prehistórica, el ser humano empezó a dominar la naturaleza mediante la experiencia, la disciplina y la fuerza, creando inventos que hicieron la vida más cómoda y segura. En este contexto, sobre un trasfondo calcolítico, surgió una civilización urbana plenamente organizada a lo largo del Indo. El arqueólogo Charles Mason fue quien la describió por primera vez en 1826.

En 1872, Cunningham realizó una primera prospección y Fleet publicó un artículo al respecto. El descubrimiento cobró fuerza cuando, en 1921, Dayaram Sahni excavó Harappa y, al año siguiente, Rakhaldas Banerjee lo hizo en Mohenjo‑Daro. Los restos de estos dos asentamientos, datados alrededor del 2500 a.C., revelaron una urbe avanzada que superaba a contemporáneas como Egipto o Mesopotamia. Estas excavaciones ampliaron enormemente el conocimiento del periodo prehistórico de la India, demostrando que muchas de sus tendencias sociales, religiosas y materiales tienen su origen en esta civilización.

Planificación urbana

El rasgo más destacado de la civilización del Indo es su planificación urbana sofisticada. Se han identificado seis ciudades principales: Harappa, Mohenjo‑Daro, Chanhudaro, Lothal, Kalibangan y Banawali. Todas presentan una sorprendente uniformidad: calles rectas que se cruzan en ángulos rectos formando una cuadrícula de bloques rectangulares. Las vías principales, de hasta diez metros de ancho, forman una red tipo “rejilla”. Cada ciudad estaba rodeada por gruesos muros defensivos con torres y portones orientados a los puntos cardinales.

Dentro de los muros se hallaban áreas residenciales construidas con ladrillos de tres tamaños (gran 51.4 × 26.3 × 6.3 cm, mediano 36.8 × 18.4 × 10.2 cm y pequeño 24.1 × 11.0 × 5.1 cm) siguiendo la proporción 4:2:1. Las casas tenían patio central, alrededor del cual se distribuían de cuatro a cinco habitaciones, cocina y baño. Los baños se ubicaban en el lado de la calle, mientras que puertas y ventanas daban al patio interior. Algunas estructuras alcanzaban los 30 habitaciones y existían edificios de dos pisos.

Carreteras

Las ciudades estaban divididas por una red de vías orientadas este‑oeste y norte‑sur que se cruzaban en ángulos rectos. La calle principal de Mohenjo‑Daro medía unos 9,15 m de ancho y fue llamada “Rajpath” por los arqueólogos. Otras vías tenían entre 2,75 m y 3,66 m de ancho, y los callejones más estrechos alrededor de 1,80 m. Las calzadas estaban cubiertas de barro, mientras que los canales de drenaje se construían con ladrillos a ambos lados y se limpiaban mediante pozos de acceso.

Sistema de drenaje

El drenaje de Mohenjo‑Daro era extraordinario. Cada edificio contaba con desagües que conducían el agua residual a grandes canales bajo las calles, equipados con tapones de ladrillo o piedra que se retiraban periódicamente para su limpieza. Sitios como Banawali también mostraron sistemas de alcantarillado similares, evidenciando una preocupación avanzada por la higiene y la salud pública.

Baño público

El más famoso monumento de la civilización es el enorme baño público de Mohenjo‑Daro (conocido como “Great Bath”). Mide 11,88 m de largo, 7,01 m de ancho y 2,43 m de profundidad, con escaleras en ambos extremos, vestuarios y una cisterna alimentada por un pozo adyacente. Las paredes y el piso están revestidos de ladrillos cocidos unidos con yeso y una capa de betún de 2,5 cm de grosor. Se cree que este espacio servía tanto para la higiene como para rituales religiosos, comparándose con los “Pushkar” o “Kamal‑Tal” descritos en textos sánscritos.

Granero

En Mohenjo‑Daro se halló el mayor granero de la civilización, una estructura de 45,71 m por 22,86 m que contenía doce depósitos de almacenamiento sobre una plataforma de ladrillo. Se estima que albergaba los granos recaudados como tributo estatal. Graneros similares fueron descubiertos en Lothal, Kalibangan y otras ciudades, demostrando la importancia del control de alimentos.

Vida política

La magnitud y uniformidad de las ciudades indican la existencia de una autoridad central, aunque el tipo de gobierno sigue sin estar claro. Algunos investigadores, como Wheeler, proponen una forma de “democracia de clase media” con fuerte influencia religiosa; otros, como Mackay, sugieren un sistema representativo; mientras que Piggott habla de una organización democrática más que monárquica. La escasa presencia de armas sugiere que los gobernantes eran pacíficos.

Administrativamente, la civilización probablemente estaba dividida en capitales centrales (Mohenjo‑Daro y Harappa), capitales provinciales y ciudades comerciales/residenciales. Cada centro estaba protegido por fortificaciones y, según algunas hipótesis, existía una especie de “corporación municipal” que gestionaba la planificación y el suministro de granos.

Vida social

Los hallazgos indican una sociedad estratificada. Las clases altas lucían adornos de oro, plata y piedras preciosas, mientras que la población común utilizaba objetos de arcilla, conchas y hueso. Se identificaron varios grupos: gobernantes, aristócratas, comerciantes, artesanos, agricultores y obreros. Algunos arqueólogos, como Wheeler, interpretan la existencia de esclavitud, aunque no hay consenso.

La mayoría de los hallazgos de figurillas femeninas sugiere una sociedad matriarcal o al menos con gran protagonismo femenino. Las familias parecían ser la unidad básica, y los hogares grandes albergaban a varias generaciones.

Alimentación y vestimenta

La dieta incluía trigo, cebada, dátiles, carne de oveja, cerdo y pescado. Se usaban vasijas de barro y metal para comer. La ropa era de algodón y lana; los hombres llevaban una especie de túnica, mientras que las mujeres vestían falda (ghagra) y un tocado ornamental.

Cosmética y adornos

Los hombres apreciaban barba y bigote. Se hallaron espejos de cobre, peines de marfil, navajas, broches y maquillaje (kajal, tintes para labios y uñas). Los artesanos de clase baja usaban adornos de arcilla, concha o cobre, mientras que la élite utilizaba oro, plata, marfil y piedras preciosas. Se encontraron collares, pulseras, pendientes y diademas tanto en hombres como en mujeres.

Ocio y entretenimiento

Los habitantes disfrutaban de la pesca, la caza, juegos de tablero (similar al ajedrez y al “chaupar”), dados, música y danza. Se hallaron figurillas de bailarinas de bronce y sellos con instrumentos musicales. Los niños jugaban con juguetes de arcilla, silbatos y trompos.

Ritos funerarios

Se identificaron tres tipos de entierros: (1) entierro completo con objetos personales, similar al de las pirámides egipcias; (2) entierro parcial con restos quemados después de ofrecer el cuerpo a animales; (3) cremación seguida de la disposición de las cenizas en recipientes o en el río. Entre los sitios destacados están el cementerio “R‑37” en Harappa, el “H‑Cemetery” en Lothal y tumbas en Surkotada y Kalibangan.

Vida económica

Agricultura

El valle del Indo era extremadamente fértil. Los agricultores sembraban en los suelos aluviales después de las inundaciones, cosechando trigo y cebada entre noviembre y abril. También cultivaban arroz (principalmente en Lothal), mijo, lentejas, sésamo, algodón, dátiles y diversas frutas y verduras. Los instrumentos agrícolas estaban hechos de piedra y bronce; se utilizaban arados de madera y hoces de bronce.

Ganadería

Los principales animales domesticados eran bueyes, búfalos, vacas, ovejas, cabras, perros, asnos y camellos. También se conocen restos de tigres, elefantes y rinocerontes, aunque no hay evidencia de su domesticación.

Artesanía e industria

La civilización destacó en varios oficios:

  • Monedas y esculturas: más de 2 000 sellos de arcilla, piedra, cobre y marfil con inscripciones y representaciones de animales.
  • Industria textil: producción a gran escala de algodón y lana; se hallaron restos de tintes rojos y tejidos.
  • Metalurgia: fabricación de bronce (aleación 1 % de estaño y 9 % de cobre), cobre, hierro y plomo; se producían herramientas, armas, utensilios y joyería.
  • Alfarería: vasijas de barro cocido, tanto alfareras como artesanales, decoradas con motivos geométricos.
  • Fabricación de cuentas: cuentas de piedra, concha, marfil, cobre y arcilla, utilizadas como adornos y como medida de intercambio.

Comercio y contactos externos

El intercambio interno y externo era intenso. Los principales puertos, como el de Lothal, conectaban la civilización con Mesopotamia, Egipto, la península del Cáucaso y la península arábiga. Se exportaban algodón, textiles, especias, marfil, cobre y granos; a cambio se importaban oro, plata, lapislázuli, piedras semipreciosas, madera de sándalo y metales.

El comercio se basaba en el trueque; los objetos llevaban sellos que indicaban su origen y destino. Se utilizaban tanto rutas fluviales como terrestres, y se conocen carros de dos y cuatro ruedas con ruedas sólidas.

Progreso intelectual

Escritura

Los habitantes del Indo empleaban una escritura aún indecifrada, grabada en sellos de arcilla, tabletas de cobre y cerámica. Los textos son breves (máximo 17 símbolos) y se debate si su base es el sánscrito, el dravídico o una escritura independiente con orientación derecha‑a‑izquierda.

Ciencia y tecnología

Dominaron la fundición de metales, la cerámica de alta temperatura, la geometría urbana y, probablemente, el sistema decimal. Poseían conocimientos de astronomía que les permitían predecir inundaciones y épocas de siembra.

Medicina y cirugía

Se han encontrado evidencias de prácticas médicas: uso de polvo de concha y de hierro, emplastos de algas marinas y cirugías cerebrales en restos de Kalibangan y Lothal.

Esta síntesis muestra la extraordinaria complejidad y avance de la civilización del Valle del Indo, cuyo legado sigue influyendo en la cultura y la historia del subcontinente indio.

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