El periodo Gupta (c. 320‑550 d.C.) se considera el apogeo del renacimiento brahmánico. Los emperadores Gupta fueron seguidores de distintas tradiciones: algunos practicaron el vaishnavismo, otros el shaivismo y algunos el budismo. La mayoría adoptó rituales védicos —Ashvamedha, Agnishtoma, Vajapeya, Vajasaneya— y la veneración de ídolos se volvió una práctica corriente. Se enfatizó el equilibrio entre dharma, artha y kama para alcanzar la liberación, mientras que la influencia de los dioses védicos decayó y surgieron dos grandes sectas: vaishnavismo y shaivismo. El sincretismo entre ambas corrientes es una de las características distintivas de la era Gupta. Asimismo, el budismo y el jainismo continuaron existiendo y experimentaron importantes transformaciones.
Vaishnavismo
El vaishnavismo alcanzó su máximo esplendor bajo los Gupta. La mayoría de los reyes Gupta eran devotos de Vishnu y utilizaban el título Param Bhagwat, apareciendo el emblema del garuda en sus monedas, como en las de Chandragupta II y Samudragupta. En las piezas se hallan símbolos típicos del vaishnavismo: concha, chakra, maza, loto y la diosa Lakshmi.
Se construyeron numerosos templos dedicados a Vishnu; las inscripciones de Junagadh y Eran mencionan Vishnu‑Stuti. Un trabajador llamado Chakrapalit erigió un templo de Vishnu según la inscripción de Junagadh, y Chandragupta Vikramaditya instaló la bandera Vishnudhwaj en la cima del monte Vishnupad.
La columna de Bhitari (Skandagupta) registra la donación de una aldea para el culto de Vasudeva‑Krishna. El templo Dashavatara de Deogarh, con su escultura de Vishnu sobre Shesh‑Nāga y escenas de la vida de Krishna, es una prueba arqueológica de la expansión del vaishnavismo. Gracias a inscripciones, monedas y literatura, la tradición bhakti se difundió por toda la India y llegó al Sudeste Asiático (Camboya, Malasia, Indonesia).
Durante este periodo, el concepto de avatarismo se consolidó: se aceptaron diez encarnaciones principales de Vishnu (Matsya, Kurma, Varaha, Narasimha, Vamana, Parashurama, Rama, Krishna, Buda y Kalki) como salvadores de los devotos, especialmente de las clases bajas.
Shaivismo
El shaivismo también floreció bajo los Gupta. El comandante de Chandragupta Vikramaditya, Veerasena, fundó una cueva shaiva en Udayagiri. En Mathura existía la secta Maheshwar, y en Ujjayini se celebraba el culto al Mahākāla. Kumaragupta I y su comandante Prithvi‑sen, seguidores de Shiva, instalaron ídolos en Karamdanda. Las monedas con el toro de Skandagupta evidencian su devoción shaiva.
Se erigieron numerosos templos y se compusieron obras literarias en alabanza de Shiva, como los poemas de Kalidasa (Kumārasambhava) y Bharavi (Kirātārjunīya). Los Gupta promovieron tanto la forma humana como la linga de Shiva; ejemplos destacados son la escultura humana de Kosam y la linga de Bhumra. Aparecen también representaciones combinadas (Hari‑Hara) que simbolizan la armonía entre shaivismo y vaishnavismo, y la adoración del Trimurti (Brahma‑Vishnu‑Mahesh).
Varias sectas shaivitas prosperaron (Shaiva, Pashupata, Kapalika, Kalamukha). Los gobernantes patrocinaron la construcción de templos, como los hallados en Nachna‑Kuthara y Bhumra, y se descubrieron lingas cuádruples y tridentes en Ajmer, Karamdanda y otros sitios.
Culto a la Shakti
En la era Gupta la devoción a la diosa tomó una forma más espléndida. Se desarrolló una rica mitología y literatura shakti‑ista, y se hallaron numerosas estatuas de diosas en el este de la India y Bengala. La figura de Ardhanarishvara, que une a Shiva y Shakti, refleja la preeminencia de la energía femenina, adorada tanto en manifestaciones benevolentes como feroces.
Budismo
El budismo siguió expandiéndose en centros como Gaya, Mathura, Kosambi y Sarnath. Una inscripción de Sanchi registra que Chandragupta II concedió una donación de 25 dinares al Mahavihara de Kankhal, además de encender una lámpara y alimentar a cinco monjes. En 448 d.C. un monje llamado Buddhamitra instaló una estatua budista; en 476 d.C. Abhayamitra hizo lo propio en Sarnath.
El famoso monasterio de Nalanda fue fundado en esta época y recibió ingresos de doscientos pueblos. Aun siendo shaiva, el rey Vainyagupta donó a la comunidad mahayana “Vaivartik Sangha”. Los grandes maestros budistas de la época —Āryadeva, Vasubandhu, Asaṅga, Maitreyanātha y Dinnaga— aportaron a la filosofía y a la escuela Yogācāra, que alcanzó gran popularidad bajo los Gupta.
Jainismo
El jainismo también prosperó, aunque con menor número de adeptos que el brahmánico y el budista. Se iniciaron las tallas de ídolos de Mahavira y otros tirthankaras, tanto en posición de pie como sentados. Se celebraron asambleas jainistas en Mathura (313 d.C.) y en 453 d.C. Los reyes Kadamba y Ganga patrocinaron la fe, y la inscripción de Kumaragupta I (426 d.C.) menciona la instalación de una estatua de Parshvanatha por el jainista Shankara.
Donaciones de tierras a templos jainistas aparecen en inscripciones de Paharpur y en la inscripción de Madra (época de Skandagupta), que describe la consagración de cinco tirthankaras. El jainismo se difundió desde Magadha hasta Kalinga, Mathura, Udayagiri y el sur de la India.
Culto al Sol
Existió también una secta solar. La inscripción de Mandsaur (Vikram Samvat 529) elogia al dios Surya, y la inscripción de cobre de Skandagupta comienza con una oración al Sol. En Bulandshahr se menciona un templo solar llamado Madasyat, y en la región de Antravedi dos kshatriyas construyeron otro. En Gwalior, el ciudadano Matruchet erigió un templo solar en la colina conocida como Gopahypur.
Los nombres Surya, Bhaskara, Aditya, Varuṇasvāmi y Martanda aparecen frecuentemente en las epigrafías de la época.