Historia de Asia

Política británica en Afganistán: de Lawrence a Ripon

Contexto histórico

En la segunda mitad del siglo XIX la expansión rusa hacia Asia Central generó una gran preocupación en el Imperio Británico, cuya principal posesión era la India. Londres temía que una Rusia más fuerte pudiera atravesar Persia y Afganistán para amenazar la seguridad de la India.

Dos corrientes de pensamiento británicas

Los responsables de la política india debatían dos enfoques:

  • Política de avance ("forward policy"): asumir que la invasión rusa era inevitable y, por tanto, establecer tratados con Persia y Afganistán que garantizasen el control británico sobre sus asuntos internos y exteriores.
  • Política de inacción hábil ("skilled inaction"): evitar la intervención directa, ofrecer al emir afgano apoyo financiero y militar limitado y buscar un acuerdo con Rusia en Europa que mantuviera a Afganistán como estado tampón.

Primera Guerra Anglo‑afgana (1839‑1842)

El fracaso de la política de avance bajo el vizconde Lord Auckland provocó una profunda revisión. Los sucesores adoptaron la postura de inacción hábil, que quedó firmemente establecida bajo el mando del gobernador general Sir John Lawrence (1864‑1869).

La política de Sir John Lawrence

Durante la guerra civil afgana que siguió a la muerte de Dost Mohammad (1863‑1869), Lawrence decidió no tomar partido. Reconoció al emir que realmente ejercía el poder y le proporcionó 60 000 libras y armas para 3 500 soldados, pero se negó a firmar tratados de defensa ni a colocar embajadores británicos en Kabul. Según Lawrence, cualquier interferencia provocaría la hostilidad afgana y aumentaría la desconfianza rusa.

Política británica en Afganistán: de Lawrence a Ripon

Críticas a la inacción frente a la expansión rusa

El avance ruso hasta el río Oxus (Tashkent 1865, Bujará 1866, Samarcanda 1868) puso a prueba la política de Lawrence. Algunos oficiales, como Rawlinson, exigieron una política de avance limitada que incluyera la presencia de un embajador británico y una guarnición en Quetta. Lawrence mantuvo su postura, argumentando que los terrenos afganos no eran aptos para una guerra con Rusia.

Revisión de la política de Lawrence

Los historiadores están divididos. Sus defensores afirman que la inacción evitó un conflicto costoso y mantuvo la amistad afgana. Sus críticos sostienen que la falta de presión británica facilitó la guerra civil interna y permitió la expansión rusa.

Lord Mayo (1869‑1872) y la continuidad de la inacción

Lord Mayo siguió la línea de Lawrence. En 1869 se reunió con el emir Sher Ali en Ambaḷá, le ofreció asistencia económica y militar, pero se negó a firmar un tratado que comprometiese la soberanía afgana. Mayo también apoyó las negociaciones con Rusia que culminaron en el acuerdo de 1873, que reconoció al río Oxus como frontera norte de Afganistán.

Lord Northbrook (1873‑1874) y la resistencia al cambio

Northbrook mantuvo la política de no intervención. Cuando el emir Sher Ali solicitó garantías británicas contra una posible invasión rusa, el gobierno británico declinó firmar un tratado, aunque prometió apoyo financiero y armas.

Lord Lytton (1876‑1880) y la política de avance

Con la llegada al poder del Partido Conservador (tory), la política cambió radicalmente. Lytton consideró que la única forma de proteger la India era imponer un control directo sobre Afganistán. Esto provocó la Segunda Guerra Anglo‑afgana (1878‑1880), que culminó con el Tratado de Gandamoc (1879). El tratado reconoció a Yakub Khan como emir, estableció una residencia británica permanente en Kabul y garantizó la defensa afgana a costa de 600 000 rupias anuales.

Lord Ripon (1880‑1884) y la política intermedia

Tras la derrota de Lytton, el nuevo gobierno liberal de Gladstone nombró a Lord Ripon como virrey. Ripon combinó elementos de ambas corrientes: aceptó a Abdur‑Rahimán como emir, garantizó la no intervención en la sucesión, mantuvo la ayuda económica y militar, pero evitó la imposición de embajadores permanentes. Su objetivo fue estabilizar la zona sin expandir la presencia militar británica.

Conclusiones

Desde Lawrence hasta Ripon, la política británica en Afganistán osciló entre la inacción estratégica y la intervención agresiva. Cada cambio respondió a las fluctuaciones del gabinete británico y a la presión de la expansión rusa. La experiencia demostró que la imposición directa era costosa y arriesgada, mientras que la diplomacia y la ayuda limitada mantenían a Afganistán como un buffer útil para la defensa de la India.

Publicación siguiente