Bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki
En agosto de 1945, Estados Unidos lanzó dos bombas nucleares sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Las explosiones causaron la muerte de cientos de miles de personas y devastaron gran parte de ambas urbes.
El impacto psicológico y político de los bombardeos fue decisivo: el gobierno japonés, ante la magnitud de la destrucción, aceptó rendirse incondicionalmente el 14 de agosto de 1945.
Invasión soviética de Manchuria
Al mismo tiempo, la Unión Soviética declaró la guerra a Japón e invadió Manchuria, territorio ocupado por Japón en el noreste de China.
Las fuerzas soviéticas derrotaron rápidamente al ejército Kwantung y avanzaron hacia Corea, demostrando que Japón no podía contar con apoyo externo.
La combinación de los bombardeos atómicos y la ofensiva soviética convenció a los líderes japoneses de que la resistencia era inútil, precipitando la rendición definitiva.